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‘Parole, parole, parole’ – Por María Fresno

   

Sin duda, la expectativa de lo que iba a decir Rajoy y su comparecencia después ha sido el tema de la semana y, seguramente, lo será la de ésta. Sin embargo, aludiendo a la canción de Mina Mazzini y Alberto Lupo, todo esto no han sido más que palabras; Parole, Parole y Parole. Es cierto que, finalmente, Rajoy se sometió al tercer grado político. Reconoció que se equivocó, que confió en un delincuente, pronunció el nombre de Bárcenas hasta 16 veces, y aseguró que no piensa dimitir. Pero una vez oido el mea culpa ¿ha cambiado algo la vida de los españoles?. No. Seguimos teniendo los mismos problemas. Una economía estancada, el paro en límites históricos y el crédito para empresas y familias restringido. Al margen de Bárcenas, los sobres o la financianción ilegal de partidos, hay más de 290.000 canarios en paro que lo que quieren es que les den soluciones, y que el Gobierno y la oposición no se distraigan en alcanzar la gloria electoral. Lo que ha ocurrido con el caso Bárcenas es obsceno y vergonzoso, pero me parece más grotesco que todo un Ejecutivo, incluida la oposición, se distraiga y pierda la perspectiva de lo realmente importante: 4.698.814 de desempleados en el país. 4.698.814 de dramas. España, y sobre todo Canarias, no puede perder más tiempo que el justo en este tipo de debates. Las propios medios de comunicación hemos caído en este juego: ¿Quién ganó?, ¿Rajoy o Rubalcaba? Realmente, a ¿alguien, le importa, además de a ellos y sus asesores? Sin caer en la demagogia barata, no entendiendo porqué en lugar de utilizar el escenario de la Cámara legislativa para tomar decisiones políticas que solucionen los problemas reales de los españoles, lo usan para dar rienda suelta a sus ambiciones políticas. Me hubiera gustado que Rajoy se hubiera sometido al tercer grado, pero de los periodistas. Ante aquellos que no buscamos el protagonismo político para ganar elecciones, ni tampoco los aplausos. A pecho descubierto. Sin plasma protector. Sin asesores. Sin papeles perfectamente estructurados (fin de la cita). El Papa ya lo ha hecho. El caso Bárcenas merece una explicación. Exije una responsabilidad y necesita de un culpable político, pero todo esto no debe alejarnos de los problemas económicos del país. La corrupción es también un problema, pero ésta tiene una solución y pasa por el castigo político en las urnas. Es ahí donde el ciudadano debe responder y el político no tiene la seguridad de la Cámara. Pero por el momento: ¡a trabajar!.

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