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Pobres en la Iglesia – Por Domingo J. Jorge

   

Leía el pasado jueves unas declaraciones de José María Rivero, subdirector de Cáritas en la provincia, para DIARIO DE AVISOS, en las que anotaba cómo 18.000 personas, que pasan por necesidades extremas, son asistidas y atendidas directamente en las parroquias de las Islas. Rivero sabe, lo conoce de buena y directa mano, la situación que está sufriendo nuestra gente, como ocurre también en La Laguna. La Iglesia, la de toda Canarias, la de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, y la del Arciprestazgo lagunero al igual, se ha volcado y se vuelca, sin desconectar, desde el primer momento de esta crisis en atender al que lo precisa. No se le da la espalda, pero se ha ido un paso más allá, como señala José María, se han convertido en oficinas de atención directa a los necesitados. Son los verdaderos despachos de asuntos sociales -denominación que se empeñan en dar ahora a entregar tu mano al que sufre-, despachos sociales, muchas veces montados en la sacristía de la parroquia, para acoger al que requiere, en repetidas ocasiones, no sólo que se le entregue un vale de comida, para ir a hacer la compra al supermercado que le señalan en La Laguna, sino sencillamente ser escuchado. Es decir, dedicarle un tiempo para que explique lo que está sucediendo y lo mal que se siente, porque su vida antes era distinta y ahora sólo puede sobrevivir por lo que otros le dan.

Esa es la situación, también lo es ahora en el mes de agosto, donde muchos, aún en crisis, todavía piensan dónde ir a pasar los días de vacaciones, o en qué hotel del sur alejarse y “desconectar”, como también lo llamamos ahora. Pero leyendo a Rivero, no sé si nos podemos atrever a desconectar. No, no sólo se trata de que el que no tiene no pueda desconectar, sino de pensar en si nosotros, los que todavía cobramos a final de mes, más o menos, pero cobramos un pecunio, ésos, yo mismo, nos podemos permitir el decir que desconectamos, el teléfono, la tableta, o nos alejamos de la vida diaria, porque el ruido nos molesta. No sé, no sé si tenemos derecho a decirlo, porque mientras tanto hay familias, en La Laguna y en el resto de Canarias, que únicamente tienen derecho a conectarse a las parroquias y a Cáritas, diariamente, para buscar esa ayuda que no encuentran en otro lugar.