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Político 2.0 – Por Gustavo Matos

   

El político del Siglo XXI será 2.0 o no será. Es una frase de Antoni González-Rubí, politólogo y experto en comunicación política. Y lo cierto es que las redes sociales y los nuevos mecanismos de comunicación política están cambiando la manera en que los políticos se relacionan con los ciudadanos. Hasta hace muy poco la comunicación entre los ciudadanos y sus representantes era unidireccional.

El político emitía un mensaje y este era recibido por sus electores o por la ciudadanía en general pero sin posibilidad de poder interactuar con ese mensaje. No había camino de vuelta y para conocer lo que opinaban los ciudadanos sobre lo que estaba ocurriendo o sobre determinadas decisiones políticas había que recurrir a sondeos demoscópicos o simplemente esperar a las elecciones. Hoy en un momento en el que tener un perfil en una red social y poder devolver el mensaje a un diputado, alcalde o consejero de un gobierno está al alcance de cualquiera, se ha abierto un mundo fascinante y muy democratizador que te permite debatir en tiempo real y recoger las reivindicaciones de los ciudadanos de un modo directo y de ese modo saber si tus decisiones van en la dirección que los ciudadanos demandan en ese momento. Es barato y fácil. Por lo que las diferencias entre políticos que puedan disponer de mejores recursos para desarrollar su actividad política y quienes no los poseen se ha reducido considerablemente.

Que un mensaje o una idea pueda ser compartida en el acto por miles de ciudadanos sin que para ello haya que pasar por el filtro de un medio de comunicación tradicional es simplemente revolucionario. Ahora todo depende de tu dedicación a atender tus perfiles, del modo en que decidas relacionarte con quien tiene el gesto de dirigirse a ti, y de tu ingenio, originalidad o capacidad de establecer un discurso atractivo.

Esto debería además liberar a la política de ciertas hipotecas que se generan por ejemplo durante las campañas electorales tradicionales en las que son necesarios grandes recursos económicos para poder hacer llegar el mensaje a los ciudadanos. Quizá sea pronto para pensar en campañas sólo 2.0 pero desde luego ya no se pude concebir una campaña sin redes sociales y sin las nuevas herramientas de comunicación. Esto constituye un avance democrático que a mi al menos me emociona.