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El rey de Marruecos y el pederasta indultado – Por Carlos Carnicero

   

Daniel Galván, este curioso personaje con nacionalidad española y orígenes iraquíes, ha vuelto a la cárcel y lo más probable es que sea extraditado a Marruecos para cumplir su condena. El pederasta, según la información del sumario en el proceso que le condenó a treinta años de cárcel, abusó al menos de once niños de edades comprendidas entre los dos y los 12 años.

En una decisión insólita, el rey de Marruecos revocó el indulto que fue concedido, según han manifestado las autoridades marroquíes, por error. Lo cierto es que las fuertes reacciones de protesta en las calles de varias ciudades marroquíes han conseguido que el monarca aluita anule el indulto.

La extraña personalidad de Daniel Galván, que obtuvo la nacionalidad española por matrimonio, esconde algunos puntos sin aclarar: su paso por la universidad de Murcia como profesor de árabe, y la sospecha de que ha colaborado con los servicios secretos españoles, extremo que ha sido negado oficialmente por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Las declaraciones durante el juicio mueven también al estupor. No se recató de declarar que en Marruecos se puede conseguir todo con dinero. Y en ningún momento tuvo indicios de arrepentimiento durante el juicio, sino todo lo contrario. Podría decirse que las protestas y la alarma social provocada por la puesta en libertad de este pederasta movilizaron la sensibilidad de la casa real marroquí, tan poco dada a hacer caso a los reclamos de su ciudadanía.

La anulación de un indulto es una decisión inusual. En España, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, llevó al Consejo de Ministros la propuesta de indulto de un conductor suicida que fue condenado por homicidio de un joven en la comunidad valenciana.

El Gobierno español alegó que el condenado, representado por un bufete de abogados en el que trabaja un hijo del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, negó la posibilidad de anular el indulto concedido al kamikaze, alegando que esta medida de gracia tiene “carácter irreversible”.

El rey de Marruecos, en cambio, ha anulado la gracia concedida al conocer las protestas ciudadanas.