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S/C + SO2 – Por Pedro Fernández Arcila

   

La reciente publicación del Plan de Calidad del Aire de 2011 en la aglomeración urbana Santa Cruz- La Laguna por dióxido de azufre (SO2), unido a la difusión de las conclusiones del informe denominado ‘Contaminación Atmosférica y Salud’, de la Dirección General de Salud, pone seriamente contra la cuerdas la permanencia de la Refinería en Santa Cruz. Desde luego, el primer documento no tiene ninguna duda en señalar al responsable del incremento de SO2, concluyendo, con claridad meridiana, que “la Refinería de Tenerife tiene un claro efecto sobre la calidad del aire de la ciudad de Santa Cruz, especialmente en los niveles de contaminación por SO2 debidos a las emisiones de la misma”. Es importante subrayar que los datos de superación del valor límite diario y del valor límite horario de SO2 durante 2011 se obtuvieron de la estación medidora de la piscina municipal Acidalio Lorenzo, que había sido instalada a finales del 2010, lo que significa que estas superaciones ya se venían produciendo y que la instalación de esa estación solo ha venido a atestiguar algo que venía ocurriendo desde mucho antes. En este sentido, para proyectar la contaminación que se produjo en los años anteriores, es importante saber que 2011 fue el año de menor producción de la Refinería de los últimos diez años, procesando 2,4 millones de toneladas de crudo, con una emisión de 1.200 toneladas de SO2, frente a las 4,6 toneladas de crudo procesado en 2008, y que supuso una emisión de 2.390 toneladas de SO2. Es decir, más del doble del 2011 evaluado en ese plan de calidad del aire. Esto quiere decir que, muy probablemente, en años anteriores se produjeron superaciones de SO2 mayores de las registradas en 2011 y que no pudieron ser detectadas. Pero además, no debe olvidarse que la OMS ha recomendado a la UE que revise los estándares de calidad del aire sobre todo en lo que respecta al ozono, dióxido de nitrógeno (NOX) y dióxido de azufre (SO2) debido a que las conclusiones de recientes estudios demuestran que la contaminación del aire en las ciudades tiene efectos más perniciosos sobre la salud humana que lo que se pensaba hasta ahora. Es decir que la refinería incumple estándares de calidad del aire desfasados, sabiendo, por tanto, que el daño a la salud que está ocasionando a miles de santacruceros es superior al que podría determinarse legalmente. Mientras, los políticos que nos gobiernan entonan la archiconocida frase que dice: “a largo plazo tendrá que irse la refinería”. Ellos también emiten una sustancia contaminante, quizás la peor, que se llama indolencia.

*CONCEJAL DE SÍ SE PUEDE EN EL AYUNTAMIENTO DE SANTA CRUZ