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La superación lleva el nombre de Lía

   

Lía Abrante. superación

Madre e hija demuestran en esta imagen su unión contra las adversidades. / MOISÉS PÉREZ

LUIS F. FEBLES | Puerto de la Cruz

Muchas historias personales se leen o se cuentan. Otras se sufren y se recuerdan dejando en lo pretérito la experiencia vital de haber estado al borde del deceso, en la pregunta del por qué me tuvo que tocar a mi. El expresidente de Sudáfrica y Premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela, dijo una vez que “la mayor gloria no es nunca caer, sino levantarse siempre”.

Tomando como referencia esta célebre cita del gran Madiba, se ejemplifica a la perfección la conmovedora historia de Lía Abrante Rodríguez, una joven deportista portuense que superó tres infartos cerebrales y que a día de hoy lucha con tesón para volver a tener una vida normal, motivada con un avance sorprendente que ha cimentado a la gran mujer que es hoy. Este maravilloso relato de superación, amor y contratiempos tiene otra protagonista principal, una persona que ha sido clave en la lucha por la vida de Lía: su madre, Yosune Rodríguez.

El primer capítulo se empezó a escribir en una mañana de julio del 2011. Corría el año 2003 y Lía, tras pasar varios años en la selección española de natación sincronizada, decidió dejar la práctica de este deporte por problemas con su entrenadora. Al volver a Tenerife le comunican que el Loro Parque va a realizar un casting para futuros entrenadores de las orcas. Su pasión por los animales y sus facultades dentro del agua hacieron que entrara a formar parte del equipo.

“Se empezó a encontrar mal mientras entrenaba con ellos e inmediatamente llamaron a la ambulancia que la trasladó a Hospiten Bellevue. Yo trabajo en la UVI móvil, y me dijeron que tenía los síntomas de un ictus, con paralización de la parte derecha con afasia y no podía hablar. Fue una situación terrible y de ahí la llevamos al Hospital Universitario de Canarias. El especialista decidió no practicar el procedimiento específico para este tipo de casos. Iba recuperando casi toda la movilidad de la pierna y el brazo”, explica Yosune.

Al día siguiente, un 12 de julio de 2011, ya caminaba por la habitación y sus amigos pudieron venir a verla. Pruebas y más pruebas. Cuatro días después, Lía sufrió un nuevo ictus. “Tenía hemiparesia derecha y casi no hablaba. La neuróloga me dijo que era una bajada de tensión, pero yo sabía que no se trataba de eso. Empezamos la semana y no había novedades, ni pruebas, ni nada. Tenían que hacerle una angiografía y ese día no llegaba. Estaba más recuperada de su segundo ictus”, indica emocionada su madre.

Lía Abrante, superación

La joven entrenadora, junto con una de las orcas del Loro Parque. / DA

La situación se volvió en su contra: padeció un tercer infarto cerebral. “Pasaron los días y llamé a unos especialistas, la vieron y decidieron meterla en quirófano. El informe no era nada esperanzador. Podía quedarse en coma o incluso morir. Por momentos preferí que todo se quedara ahí, no podía ver a mi hija sufriendo de esa forma”. Lía permaneció varios días más, en silla de ruedas y no hablaba. En total, más de un mes en el HUC.

Tocaba abandonar el hospital, quedaba ahora enfrentarse solas a una nueva vida. Yosune volvió para su casa, pero los ejercicios de su hija para recuperar el movimiento no progresaban.

Sin embargo, un “ángel” aparece en la vida de esta batalladora familia. Se trata de Javier Gónzalez, un médico portuense que pasa consulta en el pabellón Miguel Ángel Díaz Molina. “En el primer día con él, Lía daba sus primeros pasos. No pude parar de llorar al verla así”. Las clases con la logopeda y los ejercicios con el doctor González daban sus primeros resultados, y eso, llamaba a la ilusión.

En octubre de 2011 acude al Centro Estatal de Atención al Daño Cerebral, en Madrid, donde pasó cinco meses. Hoy, es una joven con una vitalidad desbordante, con secuelas notorias, pero con una vida independiente de su madre que comparte con su novio. Ella asegura lo tiene claro: “Sigo mirando hacia adelante, ha sido muy duro, aunque hay que ponerle valor y luchar contra todos los obstáculos”.

Su madre, que recogió toda esta experiencia en un libro, asegura que la actuación del Servicio Canario Salud con su hija ha sido denunciada y se encuentra en litigio. Antes de despedirse de la entrevista, Yosune y Lía agradecen el trato y la ayuda que en todo momento le brindó el presidente y fundador de Loro Parque, Wolfgang Kiessling.

No ignora las dificultades que va a tener que afrontar, pero sabe que jamás se dará por vencida. Así se escribió la historia de Lía.