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El taxi del mar por Anaga

   

FOTOS: FRAN PALLERO El mejor momento para visitar a estas calas solitarias de Anaga es entre semana, porque los sábados y domingos “esto se llena de barcos”. / FOTOS: FRAN PALLERO El Semáforo y el faro de Anaga se encuentran abandonados a la espera de que los organismos responsables los acondicionen. / FOTOS: FRAN PALLERO FOTOS: FRAN PALLERO FOTOS: FRAN PALLERO FOTOS: FRAN PALLERO La cueva del pirata Bocanegra, que recuerda las andanzas del legendario corsario que encontró en esta costa el lugar ideal para esconderse, meditar y conseguir agua. / FOTOS: FRAN PALLERO
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La cueva del pirata Bocanegra, que recuerda las andanzas del legendario corsario que encontró en esta costa el lugar ideal para esconderse, meditar y conseguir agua. / FOTOS: FRAN PALLERO

LAURA UCELAY ZÁRATE | Santa Cruz de Tenerife

La empresa Excursiones Marítimas Náutica Nivaria ofrece al público la posibilidad de conocer la costa de Santa Cruz, desconocida para muchos ciudadanos tinerfeños y para los turistas que visitan la isla de Tenerife.

La costa de Anaga se compone de cuevas, erosiones volcánicas y calas, donde el difícil acceso hace que sea aún más impresionante su visita. A esta zona de la Isla solo se puede acceder por mar o por senderos de complicado acceso pero que merecen la pena. Gracias a las excursiones por el litoral que ofrece esta empresa de la capital, Anaga puede pasar a ser un lugar conocido para todo aquel amante del mar. Además, historias increíbles se esconden entre las cuevas y senderos de este rincón.

El equipo de Náutica Nivaria está formado por Noemi, dueña de la empresa; Lucio Pasqua y José María Navarro, los patrones. Este proyecto comenzó en mayo y era una continuación del Centro Insular de Deportes Marinos de Tenerife (Cidemat), “pero al ser administración pública era muy complicado”, comenta Lucio, quien destaca que la idea es innovadora y pionera en el norte de Tenerife. “La mayoría del turismo es suizo”, agrega Pasqua. “Es una pena que los propios tinerfeños no conozcan esta parte de la isla por no haber medios, de ahí que nos aventuráramos con este proyecto”. Acaban de empezar con sus rutas, pero ya “al menos” cubren costes, señala el patrón, quien considera que cada vez Anaga atrae a más turistas. Sin embargo, recalca que “tenemos que cuidar más nuestros fondos marinos”.

“Cada vez se atrae a más turistas, pero tenemos que cuidar nuestros fondos marinos”

Si se quiere disfrutar de verdad de un paraje natural y solitario, “es mejor hacer las excursiones entre semana, a lo largo del fin de semana se llena de barcos”, detalla el empresario. Desde la lancha nos explica: “Los faros, tanto el llamado el Semáforo de Santa Cruz como el faro de Anaga, están abandonados y en mal estado”. El Semáforo tuvo una gran importancia a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX y XX para avisar al puerto de los barcos que llegaban de la Península. Hoy es un espacio abandonado. Además, Pasqua resalta que Náutica Naviera ayuda habitualmente al párroco de San Roque Bermejo a llevar los materiales a la ermita, dado que por tierra “es más costoso”.

Para conocer mejor Anaga se pueden realizar diferentes actividades a pie o por el mar. Estos deportes además de ser un atractivo más para los turistas que nos visitan cada año, dan la posibilidad de conocer mejor la Isla. Para los amantes de las caminatas, hay varios senderos que llevan a lugares poco frecuentados por el ser humano, como los faros, la ermita de San Roque o incluso a las propias calas de roca volcánica imposibles de llegar en coche. Muchos de estos senderos salen del barrio de Igueste de San Andrés. Además, después de un baño refrescante en una de las calas, Náutica Nivaria ofrece la posibilidad de recogida y transporte hasta el coche.

Otra de las actividades que brinda este singular paraje es la práctica del buceo. Cada vez son más los amantes de este deporte. De hecho, “La Palma se ha especializado en este atractivo turístico”, comenta Pasqua. En el litoral de Anaga se encuentran varios barcos hundidos, pecios, como El Carbonero. Este histórico barco se hundió en 1900 y todavía se puede observar la popa, la proa y casi toda la banda de estribor. Sin duda, una visita irrepetible. Esta es solo una de las numerosas inmersiones que se pueden realizar para conocer de una forma diferente el litoral anaguero.

El surf es otro de los deportes más demandados, por los isleños y por los visitantes. Playas de la costa de Anaga, como Taganana o Almáciga, son lugares ideales para coger olas y albergan una de las pruebas del Campeonato de Surf de España.

La empresa Excursiones Marítimas Náutica Nivaria da la posibilidad de realizar numerosas rutas por Anaga y por cualquier otro rincón de la costa de Tenerife a unos precios muy accesibles y así conocer mejor nuestra tierra. Además, los impresionantes paisajes naturales de la costa tinerfeña ayudan a desconectarse del estrés diario, a escasos minutos del pleno centro de la capital. Todo un lujo.

Visita por la costa

Punto de partida. Desde la salida en Puerto Chico, cerca de la capital tinerfeña, hasta Antequera, se encuentran diversas playas aisladas del trafico y bullicio de la gente.

Las Teresitas. La playa de Las Teresitas es la más cercana a la ciudad. Cuenta con cerca de un kilómetro y medio de arena artificial traída del desierto del Sahara. Es una de las más visitadas por su proximidad.

Primeras calas. Al continuar navegando se aprecian tres calas seguidas de arena negra: Las Gaviotas, playa Chica y playa Fea. Dependiendo de la marea pueden ser visitadas.

El Balayo. Este es el nombre del barranco que desemboca en una cala de arena negra. El problema de su acceso es que se derrumbó el sendero y solo se puede acudir hasta ahí en barco.

Cueva del Pirata. Desde el barco se puede acceder a la cueva del Pirata Bocanegra, también llamada la cueva de las Lamentaciones, donde el pirata meditaba y recogía agua.

Igueste de San Andrés. Este caserío anaguero está en medio de una costa abierta, libre de edificaciones, frecuentado por surfistas, y ha llegado a ser sede de diversos campeonatos.

El Semáforo de Anaga. Tiene más de dos siglos de historia. Fue construido entre 1880 y 1895 y funcionó hasta 1971. Sirvió para avisar de la llegada a la Isla de los barcos desde la Península.

Llegada a Antequera. Se divisan tres calas: Brujas, Zapata y Antequera, todas de arena negra. A estas playas solo se puede llegar caminando o en barco.