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Ten Bel: lo que el tiempo se llevó

   

Ten Bel está entre Costa del Silencio y Las Galletas y fue una urbanización pionera en el turismo. / N. DORTA De 70 locales en el centro comercial apenas quedan abiertos una decena./ N.D. El minigolf está en ruinas. / N.D.
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Ten Bel está entre Costa del Silencio y Las Galletas y fue una urbanización pionera en el turismo. / N. DORTA

NICOLÁS DORTA | Arona

Cuando el tomate cubría gran parte del paisaje del Sur entre el malpaís y los pueblos, en Ten-Bel (iniciales de Tenerife-Bélgica), los turistas se divertían jugando al tenis, tomando una copa en la terraza de su habitación o bañándose en la piscina de La Ballena, donde entraba, y aún entra, el agua del mar, que nada entiende de inversiones. Fueron los turistas los que dieron significado al ocio en una de las mejores urbanizaciones de Canarias. Allí, desde los años 60, llegaban ingleses, alemanes, holandeses, franceses, escandinavos y, sobre todo, belgas. Se asentaron esa la costa aronera, cuyos terrenos eran propiedad de José Antonio Tavío y que un empresario belga, Michel Albert Huygens, supo convertir en felicidad.

En pleno apogeo, esta zona residencial llegó a tener 5.200 camas turísticas

Ten Bel nació 1963 y poco a poco se construyó Alborada, Drago, Géminis, Maravillas, Bella Vista, Frontera, Primavera, Eureka, que todavía conforman y mantienen el complejo, rodeado de jardines, unido por paseos, pequeños parques. Ahora son zonas abandonadas, sin apenas turistas, una estampa triste, con antiguas recepciones cerradas, rincones quemados, bancos, esquinas grises y pintadas. En su máximo apogeo, en los años 80, Ten Bel llegó a tener 5.200 camas turísticas.

El centro comercial Ten Bel fue el primero en el Sur y uno de los más prósperos de la Isla. Ahora, de los más de 70 locales que los conforman solo quedan abiertos una decena. Antonio Durán lleva 28 años regentando un bar en este centro comercial. Llegó a trabajar a Costa del Silencio (así denominó esta zona Manuel Fraga Iribarne cuando fue ministro de Información y Turismo) en el año 1983 y ya era el mejor y el más moderno centro comercial, con una fuente central, “con 5.200 personas que pasaban por aquí, donde había ocho bares, tiendas, perfumerías, y todo tipo de negocios”. Pero la gente se ha ido marchando en función de la actividad de Ten Bel, explica el propietario del local.“La caída comenzó desde que llegó la cadena Sol a Ten Bel. Porque abandonó los jardines, todas las zonas comunes, cerró la recepción central y empezaron a vender apartamentos”, detalla.

La sala de La Ballena era un referente. La “noche latina” daba alegría cuatro veces a la semana a los visitantes, turistas y residentes. Incluso llegaron a celebrarse bodas. Era un lugar de moda donde salir a divertirse. Hoy está cerrada y abandonada, solo funciona el restaurante y en la piscina natural se remojan los turistas que nada saben de aquellos años. “A Ten Bel le dieron un premio del mejor complejo de España, era un sitio para venir y quedarse”, dice Antonio, quien añade que ahora “el vandalismo es tremendo y pedimos más presencia policial”.

El Ayuntamiento de Arona tiene la intención de comprar varios locales de Ten Bel y albergar un centro de salud, la sede de la Policía Local y la de atención al ciudadano. Pero eso todavía son promesas, porque “aquí no se ha hecho nada”, apostilla Ginés Conesa, presidente del centro comercial y propietario de una óptica, de las primeras que se abrieron en el Sur.

El empresario belga Michel A. Huygens fundó Ten Bel en el año 1963

“El olvido por parte del Ayuntamiento es claro, que busca reactivar la zona mediante subvenciones europeas y hace obras en otro lado. Por ejemplo, el parque Garañaña, en Costa del Silencio, donde no va nadie, se han gastado una millonada mientras esto está abandonado. Tenemos dos parques que no quiere absorber el Ayuntamiento porque supone un pérdida de facturación de Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) para ellos”, aclara el presidente del centro comercial Ten Bel. Añade que las administraciones han gastado “mucho dinero en obras que no se sabe dónde está”. Actualmente, un grupo de empresarios madrileños tiene parte de la propiedad de Ten Bel y la idea es vender una parte, pero no es tan fácil.

“Otro bloqueo importante- relata Conesa-, son algunas parcelas donde no se pueden construir hoteles, porque el planeamiento insular así lo estipula, pero tampoco casas ni terminar urbanizaciones”, agregó.
Todos esperan que las cosas cambien ante la “desidia, falta de miras”, aseguran. No se sabe si volverán aquellos años prósperos, donde quizás se pensó demasiado en el presente y poco en el futuro.

“Hace falta buena inversión”

Vecinos de Ten Bel y propietarios del centro comercial se preguntan cuál es la solución para una zona olvidada por el Ayuntamiento de Arona y, en general, por una mala gestión de los que han tenido la propiedad. “Para cualquier tipo de desarrollo y sociedad se necesita un mínimo de inversión, y no que venga atrasada, cuando ya no se puede más, y derivada a otro lado, como es el caso”, recalca Ginés Conesa. “Primero, el Ayuntamiento debe cumplir las promesas que lleva años explicando en los periódicos”, argumenta. El desarrollo de la zona “pasa que los políticos dejen de mirar a Costa del Silencio con la intención de voto”. “No hay una infraestructura de agua potable en condiciones y eso no lo ve nadie. Teníamos un parque, minigolf, piscinas, jardines con un pequeño tren, y ahora esta todo desecho”, señalan vecinos y propietarios.