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Un tesoro histórico abandonado

   

Cuartel San Carlos

El emblemático y elegante edificio del antiguo cuartel de San Carlos, de estilo neoclásico, fue inaugurado en 1875. / JAVIER GANIVET

LAURA UCELAY ZÁRATE | Santa Cruz de Tenerife

El Consejo de Gobierno de Canarias acordó esta semana finalizar las obras de rehabilitación del antiguo cuartel de San Carlos, uno de los pocos vestigios antiguos que conserva Santa Cruz, tras permanecer paralizadas más de diez años por problemas con la empresa constructora y por recortes presupuestarios. El edificio una vez reformado servirá de sede para dependencias de la Comunidad Autónoma, como los Servicios Jurídicos y la Viceconsejería de Acción Exterior.

Es una buena noticia para la capital, aunque el daño hecho en este elemento patrimonial parece difícil de reparar, como indica el investigador y cronista oficial de Santa Cruz Luis Cola Benítez. “Es una vergüenza -comenta Cola a DIARIO DE AVISOS- que se haya dejado el cuartel San Carlos a tal extremo de deterioro”. Además, considera que fue un “disparate que el tranvía pasara por delante del edificio y la ermita de San Telmo”, en vez de que pasara por detrás del propio edificio. “Cuando las obras del cuartel San Carlos terminen “el que salga por la puerta el tranvía se lo llevará por delante”, afirma el cronista, quien sin embargo se alegra de que la ciudad recupere algo de lo poco histórico que queda.

AMP, de los arquitectos Felipe Artengo, José María Rodríguez Pastrana y Fernando Martín Menis ganaron en 2002 el concurso convocado por el Gobierno de Canarias para la reforma del antiguo cuartel de San Carlos. Su proyecto contaba con mantener las pautas y proporciones originales del edificio, conservando las fachadas anterior y posterior. En su interior construirían unas instalaciones modernas y adecuadas a la función administrativa. Además de las nuevas alas que cubrirían de una piel de vidrio grafiado que solo permite la visión desde el interior, el inmueble contaría con un túnel que lo comunique con la sede de la Presidencia. Estas obras se adjudicaron en 2003 a la empresa Dragados, con un presupuesto de casi tres millones de euros. Los trabajos se vieron paralizadas porque 2,4 millones de euros se utilizaron para la cimentación del edificio y esto no se contemplaba en el proyecto inicial. El cuartel San Carlos habían sido construido sobre callao de playa y las vibraciones producidas por el tranvía hicieron invertir más de lo previsto en la cimentación. El proyecto pasó por tres directores generales. El primero, Alfonso Fernández, visitó varias veces las obras y pudo observar el refuerzo que se estaba llevando a cabo. Este afirmó en 2007 que saldría a concurso la última fase de rehabilitación por más de un millón de euros. Tras Alfonso Fernández, Paulino Montesdeoca hizo una ampliación de 800.000 euros para hacer frente a la cimentación del nuevo proyecto. El último jefe de Patrimonio y Contratación del Gobierno de Canarias, Antonio Vera, decidió disolver el contrato con Dragados. En abril del 2011 fue adjudicado a la empresa Aransa un proyecto de cerramiento por un importe de 281.510,99 (más IGIC de 14.075 euros). Esta obra era de carácter provisional con el fin de evitar un mayor deterioro del emblemático edificio. Contaba con un muro acristalado que protegía los dos módulos laterales de hormigón que poseía el inmueble y realizó el cerramiento de aluminio de todos los huecos del módulo central.

Ahora, el pasado jueves, 1 de agosto, el Gobierno de Canarias acordó finalizar las obras para recuperar el antiguo cuartel San Carlos, un tesoro histórico de Santa Cruz que parece que al fin va a ser rescatado del olvido.

Cuartel San Carlos

El Ministerio de Defensa cedió el inmueble al municipio en 1978. / JAVIER GANIVET

HOSPICIO Y CUARTEL

Antes de que se construyera el cuartel de San Carlos, el emblemático edificio fue un hospicio construido en 1785. El comandante general Miguel de la Grúa Talamanca, marqués de Branciforte, se interesó por el gran número de huérfanos que vagaban por las calles de la capital. Para erradicar el problema, en 1785 comenzaron las obras del hospicio, financiadas con el propio dinero del marqués y con el de los patricios de la ciudad. El hospicio se inauguró con el nombre de San Carlos en honor al rey Carlos III. El orfanato llegó a dar cobijo a 99 niños y niñas de todos los lugares de la capital. Aquí se les enseñaba a leer, escribir y un oficio para que pudieran valerse por sí mismos. Además, se convirtió en una escuela de artesanía canaria. Así los niños aprendían también a hilar en el torno, tejer, hacer encajes, cintas de hilo y seda. Con el fin de recaudar fondos para el hospicio los niños hacían bizcochos, acompañaban a los entierros, repartían esquelas, etc. Con el dinero que sobraba después de pagar su manutención se construyó la Recova Vieja.

Para su correcto funcionamiento la dirección corrió a cargo de un patronato del mismo Ayuntamiento formado por 31 socios. Esta edificación se construyó en el barrio de El Cabo. En la actualidad se encuentra entre las avenidas Marítima, Bravo Murillo y Tres de Mayo. Durante la primera década del siglo XIX el comandante Miguel de la Grúa fue destinado a la Península y el orfanato comenzó su declive, además de por las escasez de ingresos que este generaba. Después de haber estado alquilado a la hacienda real, fue arrendado, pero no había dinero para hacer las reformas que el edificio precisaba para ser utilizado. El 30 de junio de 1849 el Ayuntamiento de Santa Cruz lo vendió al Estado por 81.730 reales de vellón y con este dinero levantaron el teatro municipal y terminaron la Recova Vieja. Un año después de la venta del hospicio comenzaron las obras del Cuartel San Carlos. En 1875 se inauguró el nuevo edificio, de estilo neoclásico. En 1978 el Ministerio de Defensa cedió los terrenos al municipio para prolongar la avenida Bravo Murillo. Veinte años más tarde el Ayuntamiento se lo cambió al Gobierno de Canarias por el edificio Fides, que pasaría a ser municipal.