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Una tregua – Por Cayetano González

   

Una de las cosas buenas que tiene el mes de agosto es que los políticos, que también son humanos aunque algunos hagan esfuerzos denodados por perder esa condición, se cogen unos días de vacaciones, desaparecen del mapa mediático, y nos dan al resto de los mortales un descanso en ese sin fin de declaraciones, en la mayoría de los casos sin mucho contenido, con las que nos castigan casi a diario en los diferentes medios de comunicación. Es verdad que los partidos suelen dejar siempre a alguien de guardia, pero normalmente quienes ejercen esa función suelen ser más recatados en sus apariciones públicas que los habituales portavoces. Por tanto, es de agradecer este periodo de tregua en los rifirrafes a los que nos tienen acostumbrados los políticos y que tanto contribuye a la desafección cada vez mayor que sienten los ciudadanos por ellos. Su lugar ha sido ocupado, en estos primeros días de mes, por un “culebrón” clásico y recurrente: Gibraltar. Una cuestión sobre la que el interés y la preocupación ciudadana -pienso en los jóvenes- es perfectamente descriptible. Si han pasado trescientos años sin que se haya resuelto la cuestión de la soberanía del Peñón, pueden transcurrir perfectamente otros tres siglos y no pasa absolutamente nada. Al parecer, el primer ministro británico, David Cameron, ha llamado muy preocupado a Rajoy para pedirle que se agilicen los exhaustivos controles en la verja que lleva a cabo la Guardia Civil y que han provocado colas de hasta tres horas.

El presidente del Gobierno, después de haber retrasado esa conversación telefónica veinticuatro horas, le ha dicho a su colega que bien pero que lo de lanzar al agua los bloques de cemento es intolerable. La entrevista telefónica duró 10 minutos, por lo que parece lógico pensar que si en trescientos años se ha avanzado muy poco para resolver el conflicto, en seiscientos segundos, qué quieren que les diga. Pero estarán conmigo que es mejor este tipo de noticias que tener que escuchar a diario al Carlos Floriano o al Óscar López de turno explicándonos qué buenos o qué malos son los populares o los socialistas, qué bien o qué mal lo hace el Gobierno de Rajoy. Ahora bien, no se hagan muchas ilusiones. La semana que viene regresa al primer plano informativo el caso Bárcenas con toda su fuerza merced a que María Dolores de Cospedal, Francisco Álvarez Cascos y Javier Arenas están citados a declarar como testigos ante el juez Ruz. Mientras tanto, disfrutemos de este oasis, porque agosto pasará y en septiembre volverán las oscuras golondrinas.