X
TRIBUNA > Melecio Hernández Pérez

¿Urbanismo vial homogéneo para el Puerto de la Cruz? – Melecio Hernández Pérez

   

Me movió a escribir el artículo Puerto de la Cruz: el muro del Paseo de San Telmo, un valor patrimonial, publicado en el suplemento La Prensa de fecha 20 de junio, la necesidad de despertar la atención respecto al nuevo proyecto del Paseo de San Telmo, promovido por Turismo de Tenerife S.A., al considerar que su ejecución tal como se contempla en el mismo puede representar una tropelía de uno de los rincones más sugestivos y entrañables de nuestra ciudad donde se conjuga la historia pretérita con la contemporánea.

Este conjunto lleno de vida y de fisonomía propia por su configuración orográfica y los elementos testimoniales y artísticos que lo conforman, sigue conservando ese natural encanto marítimo y terrestre como un privilegio de la naturaleza que en absoluto debe erradicar un urbanismo vial gris y monótono que ya invade el solar portuense con desprecio de los valores patrimoniales y señas de identidad de cada zona.

Para no ser reiterativo y por razones de espacio, me limito a decir que sería un error lamentable la desaparición del muro longitudinal del siglo XVIII para instalar en su lugar una barandilla fría e insulsa de acero inoxidable, por donde se filtraría la brisa del mar que supeditaría el paso de los peatones y traería graves perjuicios para el comercio del entorno, pese a la laudable mejora de sus fachadas. Las losetas del pavimento siguen resistiendo en un 80% incluso en el solario después de 36 años, y no como ocurriría con las porosas que están previstas colocar.

Algunos desconocedores de la historia local hasta quieren ignorar la presencia del arquitecto lanzaroteño César Manrique en las obras de remodelación del paseo de San Telmo; sólo tienen que visitar el Complejo de Martiánez y la zona anexa a éste de la avenida Colón para comprobar su estilo reflejado en los bancos blancos de pérgola y los muretes existentes en el paseo, o, recurrir a archivos o hemerotecas para extraer de la prensa de aquellos años lo que sigue: “La obra de remodelación del paseo se debe al gran artista de Lanzarote, César Manrique, quien ha puesto en la empresa el sello de su característico buen hacer estético”. Pero falta voluntad política y los urbanistas del proyecto consideran que todas las vías han de ser homogéneas en la pavimentación y vegetación e incluso en el mobiliario urbano.

No puedo omitir, aunque sólo sea de paso, el inconcebible mamotreto de gran impacto ambiental de un voladizo con tarima de madera de 123 metros cuadrados para justificar un mínimo ensanche, y quebrar no sólo la liberación paisajística actual, sino también la irregularidad del tramo peatonal en su parte más estrecha, cuando esta disposición del suelo es la mejor prueba de su trazado primitivo. Los que disentimos del nuevo proyecto no queremos que sea una calle ni una avenida sino lo que es hoy: un paseo de recreo para los sentidos y el esparcimiento.

¿Y con éste y otros desatinos se pretende derrochar una inversión de l,7 millones de euros para rehabilitar la ciudad y el turismo? En definitiva, el Puerto necesita rehabilitación, sí, pero respetando todos aquellos valores que nos distinguen de otros destinos turísticos. Es urgente dar lustre y confort a la casa (léase ciudad) en la más amplia acepción para recuperar el prestigio perdido y así atraer como única solución turismo de calidad. Para ello se precisa ofertar ocio y cultura, además de iniciativas efectivas y planes de dinamización, contar con el apoyo de las administraciones, mejorar la planta hotelera, la restauración y gastronomía, servicios y profesionalidad, y un largo etcétera; de lo contrario, Puerto de la Cruz se convertirá en un destino sin porvenir.

Olvidamos que el Jardín Botánico está enclavado en este municipio y debería aprovecharse como uno de sus principales reclamos turísticos para ser una prolongación metafórica del mismo en cuanto a ornamentación pública para una ciudad- jardín y no repetir una y otra vez los mismos vegetales, sino mostrar el más amplio abanico de especies, fundamentalmente flores y árboles que con su verdor y estallido de colores aviven el paisaje de paseos, calles, plazas y jardines del Puerto de la Cruz.

Y disculpen que no hable de accesibilidad sin barreras, zonas y plataformas de baño y otros elementos del proyecto y demás infraestructuras para el paseo de San Telmo, pero el espacio se acaba.