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Verano de decepciones – Por Pedro Calvo Hernando

   

Entre mis reflexiones veraniegas elijo Obama y primaveras árabes. Lo hago en nombre de la decepción, figura literaria de quienes han depositado ilusiones y esperanzas en una persona o en un concepto y el paso del tiempo les conduce a la convicción de su error de apreciación o simplemente de la mala suerte en el campo de los grandes o no tan grandes acontecimientos políticos.

Barack Obama me ha decepcionado, como a tantos otros, y se ha convertido en uno más de la lista de presidentes americanos que han colocado los intereses espurios de su país por encima de los grandes ideales que habían o no predicado en sus campañas electorales o al inicio de sus mandatos. Es verdad que el caso de Obama no es exactamente igual, porque hay que reconocerle un cierto hálito residual de innovación y de esperanza, aunque de ahí no pasa y creo que ya es prácticamente imposible una vuelta atrás. Barbaridades como la supresión violenta de Bin Laden o la persecución implacable a Snowden, por no hablar de la perpetuación de Guantánamo, son ejemplos suficientes.

En cuanto a las llamadas primaveras árabes, me gustaría saber si queda algo de ellas, en el estruendo de las guerras de Siria y Egipto. El papel de las potencias occidentales y de las organizaciones supranacionales no puede ser más desgraciado e inútil, por lo que además uno se pregunta para qué sirven tales potencias y tales organizaciones en lo que atañe a la justicia en el mundo y al funcionamiento de las estructuras internacionales.

Y en un plano muy alejado de todo ello, pero muy persistente durante las últimas semanas, la pantomima de Gibraltar, con el comportamiento interesado y errático de los poderes y la consecuente desgracia de los de siempre, en este caso los pescadores y los trabajadores españoles involucrados en este estúpido conflicto.

Nueva decepción, esta vez acompañada del ridículo oportunismo de nuestro Gobierno, ávido de echar más humo a la pantalla de ídem con la que intentar desviar la atención pública del gran escándalo de la corrupción que atañe al Partido Popular, el más grave de la historia de la democracia.