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Wasapear para la seguridad – Por María Elena Delgado Hernández

   

Las nuevas tecnologías de la comunicación han desembarcado una nueva aplicación: el WhatsApp. Ha irrumpido con tanto éxito que ha desbancado totalmente a los ya tradicionales SMS. El WhatsApp es de gran utilidad en actividades donde la inmediatez es un valor indispensable, como los servicios policiales y de emergencias o la profesión periodística. Su uso permite una comunicación urgente, instantánea, ubicua, dinámica e interactiva. Y, además, gratis. El ansia de contar con WhatsApp ha disparado la venta de móviles. Cuenta con más de 250 millones de usuarios activos mensuales y va en aumento. La posibilidad de crear grupos de usuarios para todo tipo de eventualidades lo ha hecho aún más atractivo. Incluso parece que ya alguna que otra Policía Local, como la de Santpedor en Cataluña o la de Sevilla, ofrece a los ciudadanos una vía cómoda y gratis para denunciar. Y muchas otras policías y servicios están valorando su implantación. Con el simple envío de una foto tomada en el lugar, un mensaje o una grabación es posible denunciar y/o comunicar toda clase de ilícitos administrativos, penales e incidencias. Pero no solo eso. También se han dado conocer a la opinión pública operaciones policiales exitosas que han sido coordinadas a través del WhatsApp o, a la inversa, hechos delictivos que han podido cometerse a través de este sistema de mensajería. Así, los delitos contra la intimidad, con una especial incidencia en los menores de edad por su especial vulnerabilidad y por su enganche a la aplicación. En la reforma del Código Penal de 2010, para actualizar la protección de la indemnidad sexual de los menores, se tipificó como delito autónomo el contactar, a través de Internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología, con un menor de 13 años para concertar un acercamiento con la finalidad de cometer los delitos de agresión, abuso o de corrupción de menores, siempre que tal propuesta se acompañe de actos materiales encaminados al acercamiento. Pero también la lengua española se ha tenido que adaptar, y ya se estima adecuado, según la Fundación del Español Urgente -siguiendo los criterios de la Ortografía de la lengua española de la Real Academia Española-, usar wasap como sustantivo para referirse al mensaje gratuito enviado por la aplicación de WhatsApp y wasapear como el verbo alusivo a intercambiar dichos mensajes, sin necesidad de cursivas ni comillas, dándose también como admisibles las de guasap y guasapear en un tono más coloquial. En un brillante estudio aún no editado de la periodista lagunera Xirenia Hernández Ramos, titulado ¿Tiene “guasa” el WhatsApp?, se analizan muchos aspectos sobre las bondades y los interrogantes que despierta el uso de esta aplicación, entre otros, la deformación del castellano, las utilidades, la influencia en las relaciones interpersonales, el abuso, las adicciones o la enfermedad o los nuevos modos de delinquir.