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Y ahora, ¿dónde comemos?

   

Cafeteria Aulario Guajara

La cafetería de Guajara presentaba ayer un aspecto desolador. / SERGIO MÉNDEZ

SARAY ENCINOSO | Santa Cruz de Tenerife

Ni un café. Muchos de los estudiantes que comenzaron ayer las clases en la Universidad de La Laguna se encontraron con una triste sorpresa. La cafetería de toda la vida, donde tantas veces se refugiaron huyendo de alguna asignatura, estaba cerrada. Muchos no sabían por qué, pero seguramente podían intuir el motivo: la crisis. La empresa que gestionaba el servicio quebró repentinamente y decidió no abrir. Cerró en julio sin que nadie supiese que no volvería a abrir.

La noticia cogió por sorpresa a los universitarios, pero también al rectorado del centro de Aguere e incluso, cuentan, a los propios trabajadores. La semana pasada llegaron después de las vacaciones y descubrieron que la llave estaba echada y que sus empleos habían desaparecido.

La gerencia de la ULL no ha podido solucionar el asunto todavía. Se enteraron a finales de la semana pasada de que algo no iba bien. Ahora tendrán que sacar un nuevo concurso para intentar que se vuelva a prestar el servicio lo antes posible. Sin embargo, los trámites burocráticos que exige una convocatoria pública de estas características harán que, como mínimo, tarde semanas.

El problema es que el curso se inauguró oficialmente el viernes y ayer todo debía volver a la normalidad. Pero no fue así.
Los responsables de la institución son conscientes de que se trata de un imprevisto considerable porque afecta a muchísimos alumnos y profesores. La cafetería de Guajara es la más grande de la Universidad de La Laguna. Miles de chicos acuden cada día a desayunar, tomar café o almorzar desde las facultades de Geografía e Historia, Psicología o Filología.

Existen otras, como la de Periodismo, Económicas o Derecho, pero ninguna con tanta capacidad como esta. El comedor de Guajara es el comedor universitario por excelencia.

Desde la institución académica están intentando que alguna de las empresas que se encarga de otra de las cafeterías que están repartidas por la Universidad asuma el trabajo hasta que se resuelva el concurso.

Esta posibilidad, sin embargo, depende de la buena voluntad. La ULL sólo puede proponerlo.

La empresa que hace unos días fue engullida por la crisis llevaba toda la vida en Guajara. Llegó cuando abrió la cafetería, poco después de que se inaugurara el campus lagunero. De eso hace alrededor de dos décadas. Muchos de sus empleados también están allí desde el principio y han visto pasar por sus mesas a varias generaciones de estudiantes. Eso ya no ocurrirá más. Otra empresa que esté interesada tendrá que tomar el testigo e intentar que la crisis no acabe con una cafetería que tiene miles de clientes potenciales mucho antes de abrir y que, sin embargo, no parece tener la rentabilidad asegurada.