X
ON AIR > Óscar Herrera

El círculo vicioso del tinerfeñismo – Por Óscar Herrera

   

Se repite la historia. El CD Tenerife empieza la temporada con malos resultados y de nuevo se vuelve a cuestionar toda la planificación deportiva de la entidad blanquiazul. Que si los fichajes son frágiles para la categoría; que si el entrenador no es válido; que si el director deportivo no sabe de esto; y por último, que si el presidente es el responsable de este momento, y su mala gestión es la que ha traído estos resultados y la escenificación de un equipo que hasta ahora no sabe lo que es ganar en su regreso a la Segunda División. ¿No les suena todo esto?. Es como un deja vu, o la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva. La experiencia del deja vu suele ir acompañada por una convincente sensación de familiaridad y también por una sensación de sobrecogimiento, extrañeza o rareza. La experiencia previa es con frecuencia atribuida a un sueño, aunque en algunos casos se da una firme sensación de que la experiencia ocurrió auténticamente en el pasado. Estamos asistiendo de nuevo en el CD Tenerife a un círculo vicioso donde tenemos la sensación de que este comienzo de liga se asemeja algo a lo que ocurrió hace tres temporadas, aunque en realidad, las circunstancias son bastante diferentes a lo que pasó en aquella campaña en la Liga Adelante. Pero en las críticas y los comentarios pesimistas, sí que estamos en un paisaje muy similar.

Es algo que no podemos, ni pretendemos cambiar, pero me atrevo a sugerir que empleemos caminos más suaves para hacer una crítica algo más constructiva. Por eso voy a utilizar la siguiente fábula para intentar expresarlo con la moraleja de la misma. Habla sobre el viento y el sol: “El viento y el Sol discutían su poder sobre los hombres y decidieron establecer una apuesta entre ellos para ver quien retiraba la ropa de un hombre en menor tiempo. El viento comenzó en primer lugar sobre un monje que iba por el bosque y soplando con gran fuerza vio que no era suficiente, así que provoco un vendaval lo que hizo que el monje buscara un abrigo en la alforja de su mula para protegerse. Tras un rato el viento avergonzado desistió. El sol comenzó a brillar e inmediatamente el hombre se quitó el abrigo siguió incrementando su fuerza y al rato al monje no le quedó más remedio que desvestirse completamente para tomar un baño en el río próximo”.

Aplicado al CD Tenerife, se puede decir que, en ocasiones, tiene más poder una suave persuasión que un acto de fuerza bruta. En ocasiones como ésta, la crítica debe existir, pero hay que analizar si de manera ácida y despiadada, o en clave constructiva para verter nuestras opiniones sin caer en la tentación de llegar a ser excesivos en nuestra manera de ayudar desde fuera al club de nuestros amores.