X
maldito parné > María Fresno

Las cuentas ‘optimistas’ – Por María Fresno

   

El Consejo de Ministros aprobó el viernes los primeros presupuestos de la recuperación y los últimos de la austeridad. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, entrega hoy en el Congreso de los Diputados las terceras cuentas de esta legislatura. Y no será una presentación normal. El exceso de recortes y la subida de impuestos que marcaron las dos anteriores pasaran a la historia, para dejar paso a unas cuentas estatales mucho más optimistas. Sin embargo, a pesar de que casi todos los indicadores económicos nos conducen a la luz del final del túnel, hay que ser prudentes. Con estos presupuestos, el Gobierno no solo se la juega ante los ciudadanos, sino ante Europa, que ha abierto la mano de los ajustes, pero a cambio de que España cumpla con lo que presupuesta. Precisamente por este motivo, hay que tener los pies en la tierra y no pensar que porque haya indicios de un ligero crecimiento económico el gasto aumentará y el paro descenderá. Vamos por el camino correcto. Estoy de acuerdo, pero paso a paso y con cautela. Los presupuestos que presenta hoy Montoro no suben impuestos (algo es algo), pero tampoco los baja. Congela el sueldo a los funcionarios, reduciendo la capacidad de gasto y provocando un desplome del consumo; disminuye la inversión y el coste de la deuda pública. La tregua del Gobierno al renunciar a más subidas impositivas, repercutirá positivamente en el ciudadano, pero, ¡ojo!, éstas deben ir acompañadas de otras medidas que no coarten la capacidad de gasto. Está muy bien que no suba el IGIC, el impuesto de sociedades, el IBI o la basura, pero si en cambio sufrimos, mes si y mes también, incrementos en el transporte, el precio de la luz o el gas butano, la capacidad de gasto seguirá mermada.

En esa línea deberían ir enfocadas las cuentas. Decía Keynes en su Teoría general sobre el empleo, el interés y el dinero, que la reducción de los salarios como medida para mantener el empleo o reducir el gasto no aseguraba el mantenimiento del mismo, y afirmaba que el empleo no dependía de los salarios sino del consumo y la inversión. Por tanto, una disminución de los sueldos lo que trae es una bajada del consumo y, en consecuencia, de la producción. Por eso, hay que afrontar estos presupuestos con optimismo, pero al mismo tiempo con moderación. Y no apuntarse medallas de lo que se va a conseguir. No hagamos como el cuento de la lechera, que al final el cántaro se cae.

@MariaFresno72
www.mfresno.blogspot.com