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El día después – Por Pedro Murillo

   

Supongo, y es mucho suponer, que en algún momento todo cambiará. Que despertaremos de este sueño con regusto a facturas alquitranadas para recogernos en un ovillo. Que nos desperezaremos en un bol de lluvia y reanudaremos la marcha y nos miraremos los unos a los otros, confusos, sin saber de quién fue la culpa y, poco a poco reconoceremos un camino, el mismo de antaño. Algunos se abrazarán, amanecerán reencuentros y soledades. “Te he tenido en cuenta y no has estado sola, te ayudé hasta que me flaquearon las fuerzas”. Otros, en cambio, estarán solos, en una esquina de penumbra no podrán explicar cómo pasaron por alto a aquel ciudadano que revolvía en la basura y se limitó a subir el volumen del Ipod o activó la apps de la tablet en modo olvido. Quizás, y solo quizás, no se reconocerá en el espejo de tristeza. Tal vez, siendo optimistas, sentirá un latido, como la herida del filo de un folio, y no sabrá responder a por qué le importó un carajo mandar a la calle a una familia en paro con tres niños porque eran okupas y sobrevivían en una vivienda desierta. Entonces nos resultará extraño y no sabremos qué hacer y saldremos al encuentro de tantos espacios vacíos tras una década de huellas sufridas. Otros en cambio se sentirán eufóricos e intentarán correr, de nuevo con su recién estrenado futuro, brillante, esplendoroso…. minusválido. Con la boca extraña y reseca tras la anestesia, los padres reconocerán a sus hijos que tuvieron que obviar una década y ahora, también regresan como gorriones inverosímiles. Mientras, alguien en alguna parte comenzará a escribir la historia mientras la linfa regresa a los dedos agarrotados del miedo y los actores parirán escenarios y los niños sabrán qué es comer tres veces al día pero no podremos volver a vivir en las casas huérfanas porque por cada desahucio nacieron viviendas encantadas, preñadas de fantasmas. Y será entonces cuando, quizás solo quizás, alguien encontrará un sendero , en mitad de una mata selvática de sueños hechos cenizas y partiremos todos a buscar el océano.