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Un dios machango – Por Carmelo J. Pérez Hernández

   

El solo relato de lo sucedido resulta patético: el jefe de la Casa Pontificia ha tenido que desmentir que Benedicto XVI renunció al Pontificado “porque Dios se lo había pedido”.

Semejante estupidez la había difundido la agencia de noticias Zenit, que antes era un medio de comunicación respetado y ahora se ha convertido en un paradigma de la prensa amarilla religiosa desde que los Legionarios de Cristo la compraron y despidieron a su anterior director, Jesús Colina, excelente periodista.

Pues eso. Que los Legionarios se atrevieron a afirmar que una persona escuchó decir al Papa Emérito que había dejado el Papado porque se lo había dicho Dios mismo.

Al parecer, a los nuevos dueños de Zenit, que pronto han intentado matizar la información, les hacía ilusión orquestar una revelación divina de tú a tú, una aparición nebulosa. Se ve que les gustan estas gaitas, propias de momentos oscuros en la noche de los tiempos, más que el discurrir sereno de la vida, donde Dios se muestra oculto en el lento y rico transcurrir de los días sin irrumpir en la Historia disfrazado de machango de Halloween.

¿Qué por qué me expreso con tan rotunda beligerancia contra un hecho que algunos calificarían de inocuo e inocente? Pues enseguida lo explico: porque creo que ya está bien. Porque me parece que cualquier añoranza de ocultismo, de iluminismo, de falso misterio, de mojigatería, de meapilismo, de cuarto milenio… es incompatible con nuestra fe. Y porque opino también que ya está bien de confundir la beatería trasnochada con un estado inocente y deseable de la naturaleza humana.

Que no. Que no juega Dios a aparecerse, ni a mandar rayos sobre el Vaticano una noche de Cónclave. Que no. Que no hay cuerpos luminosos a nuestro alrededor, ni estampitas milagrosas, ni figuritas de santos que nos garantizan la felicidad. Que no. Y que mil veces no.

Por respeto a Dios y a los hombres: ¡no! Que no es lo mismo la noble religiosidad popular que la parrandera santería con la que a veces mezclamos el rico sentimiento religioso del pueblo de Dios. Y que no podemos abonar el campo de los pastores ciegos que buscan un redil igual de torpe.

Dios es más serio que todo eso. La fe nada tiene que ver con la aberrante argucia de sostener nuestra esperanza a base de milagreos, devociones vacías, teofanías en la pared y modernas cruzadas.

Un relato “inventado de la alfa a la omega: no hay nada de verdadero en este artículo”, fue la sentencia del prefecto de la Casa del Papa sobre la absurda invención de Zenit. Discernir cuánto hay de verdadero en nuestra presentación y nuestra transmisión de la fe es el reto al que se enfrenta nuestra Diócesis al inicio de un nuevo curso pastoral.

La clave la aporta hoy el evangelio: “Vosotros os habéis acercado Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al mediador de la nueva alianza, Jesús”. Nada de trompetas, ni nubarrones, ni caras de Cristo que surgen en el techo. Nada de apariciones de un dios machango que le susurra al Papa lo que tiene que hacer.

@karmelojph