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¿Expolíticos? – Por Cristina Molina Suárez

   

Parece que se está definiendo un perfil de político que alega motivos personales para abandonar su cargo y cuando esto ocurre comienza a tener una lucidez y unas propuestas cuanto menos llamativas. Especialmente sembrada ha estado la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, desde la necesidad de explicar, reconocer y pedir perdón si ha habido irregularidades en la financiación hasta proponer primarias en su partido. Unos dardos que, en mi opinión, son oportunos y muy acertados pero probablemente inútiles además de tardíos.

No se entiende que a un político se le ocurran ideas brillantes precisamente cuando abandona su cargo y, por tanto, todos los medios de los que disponía.
Será casualidad pero fácilmente se identifica una dedocracia (o entrega de testigo para los más crédulos) como transición hacia tan elevada sabiduría que experimenta el expolítico. Aguirre en beneficio de Ignacio González, Griñán en Susana Díaz, Ricardo Melchior en favor de Carlos Alonso y así muchos otros.

El ya expresidente del Cabildo no ha escatimado elogios para Ana Oramas que parece que la enfilan hacia la presidencia del Gobierno de Canarias. La idea inicial de imaginar un panorama sin Paulino Rivero entusiasma a cualquiera, incluso a algunos de su propio partido, pero tener que aceptar de buen grado las consideraciones de quienes deciden renunciar resulta excesivo.

Entre tantas casualidades también se encuentra el hecho de que Fernando Clavijo ocupase el lugar de Oramas cuando ésta dejó la alcaldía de La Laguna. Y así, casi sin quererlo, hemos repasado unas cuantas zonas estratégicas para CC: el Cabildo de Tenerife, el Gobierno de Canarias, La Laguna… ¿Se me olvida alguna? Ah sí, Santa Cruz de Tenerife pero esa es una cuestión de lotería.

Lo cierto es que sería mucho más exacto hablar de exgobernates porque viendo cómo se manejan los hilos incluso después de abandonar la primera línea parece que no es posible ser expolítico.