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BAJADA A EL SOCORRO > LA ROMERÍA MÁS ANTIGUA DE CANARIAS

Más devotos que nunca en El Socorro

   

Un auténtico río de gente siguió a la Virgen de El Socorro desde San Pedro hasta la costa, en la que está considerada la romería más antigua de Canarias. / jAVIER GANIVET Cuando la Virgen llegó a El Socorro aún había peregrinos en el camino. /  YUMEL LEÓN La música canaria siempre acompañó a los romeros en un día de sol espléndido. / JAVIER GANIVET Un auténtico río de gente siguió a la Virgen de El Socorro desde San Pedro hasta la costa, en la que está considerada la romería más antigua de Canarias. / DA Un auténtico río de gente siguió a la Virgen de El Socorro desde San Pedro hasta la costa, en la que está considerada la romería más antigua de Canarias. / DA Un auténtico río de gente siguió a la Virgen de El Socorro desde San Pedro hasta la costa, en la que está considerada la romería más antigua de Canarias. / DA Un auténtico río de gente siguió a la Virgen de El Socorro desde San Pedro hasta la costa, en la que está considerada la romería más antigua de Canarias. / DA Sí emocionante fue la llegada de la Virgen a la ermita, no menos lo fue la ceremonia de la aparición de esta a los guanches. / SERGIO MÉNDEZ La Virgen, en el llano donde apareció hace 510 años. / S.MÉNDEZ Muchos bucios se dieron cita durante el trayecto hasta El Socorro. / J. G.
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Un auténtico río de gente siguió a la Virgen de El Socorro desde San Pedro hasta la costa, en la que está considerada la romería más antigua de Canarias. / jAVIER GANIVET

NORBERTO CHIJEB | Güímar

Más de 80.000 personas, según datos ofrecidos por el Ayuntamiento de Güímar y la Subdelegación del Gobierno, se dieron cita durante todo el día de ayer en el caserío de El Socorro, a donde llegó la Virgen apenas pasadas las once de la mañana, con casi media hora de antelación sobre el horario previsto.

No hubo ni edad ni impedimento físico para que miles de devotos bajaran los 12 kilómetros

La Virgen de El Socorro partió a las siete de la mañana desde la Iglesia de San Pedro para ser acompañada por miles de devotos y romeros durante los 12 kilómetros del recorrido a ritmo de tambores y guitarras y con el inconfundible olor a albahaca, acrecentado aún más cuando la imagen ingresó en la pequeña ermita del caserío costero, donde el vicario de Santa Cruz, Juan Manuel Yanes, natural de El Escobonal, ofreció la misa de bienvenida, cogiendo el testigo de la misa de salida, que a las seis de la mañana, ofreció en la parroquia de San Pedro Apóstol el obispo Bernardo Álvarez.

El buen tiempo, el calor lo mitigaba una brisa que se agradecía, y el hecho de caer esta edición en sábado, incrementó como estaba previsto la presencia de peregrinos, en una romería singular, donde no hay traje tradicional o de mago, excepto aquellos valientes -por el calor- que visten las prendas de oveja de los antiguos aborígenes. Lo que nunca falta es un manojo de albahaca en la mano, en la solapa o en el sombrero.

Tampoco faltó el Salve a la Virgen o el clásico pasodoble Nuestra Señora ya partió, unas notas que recogen todo el sentir de un pueblo que ayer vivió otra demostración de devoción, sin que la edad o los impedimentos físicos (un hombre hizo los 12 kilómetros con una pierna y muletas) pusieran freno para hacer el c amino desde San Pedro hasta Chimisay.

DESDE LA MADRUGADA

A las cinco de la mañana comenzaban los actos de celebración en Güímar del tradicional concurso y bendición de carrozas y coches engalanados, que este año cumplía su 44 edición. Una hora después comenzó, con la iglesia abarrotadas la Misa de los Peregrinos, ofrecida por el obispo Bernardo Álvarez y poco después comenzó oficialmente la Bajada de la Virgen, siendo escoltada ésta por la Danza de las Cintas y la música de la Banda Amigos del Arte, entre los incesantes gritos y vítores de los miles de peregrinos, que ya repartían pese a la temprana hora, el buen vino de la tierra y algún que otro fogón móvil.

Gracias a la bondad del clima y a las prisas propias de llegar cuanto antes, la Virgen llegaba a su ermita con adelanto, entre vítores y voladores. Después de la misa, los fieles fueron desfilando durante toda la tarde por el pequeño altar, hasta que a las siete comenzó el traslado hacia la playa donde se celebró la tradicional ceremonia de los guanches, que representa la aparición de la Virgen a los aborígenes del Menceyato de Güímar en las playas de Chimisay. A su término, la imagen retornó a su ermita, en el mismo caserío, para celebrar una misa por todos los difuntos y la posterior procesión de las candelas, antes de que esta tarde, sobre las cinco, inicie su regreso a San Pedro Apóstol, hasta que dentro de poco más de un mes vuelva a peregrinar, en esta ocasión, con la que han denominado primera Bajada Lustral, que tendrá un carácter más religioso que esta Bajada, donde se mezcla lo divino con lo humano.

Hoy, a las 19.30 horas se procederá al descanso en la Tahona para limpiar el rostro de la Virgen, la entrega de la imagen a los guanches en la Asomada, el tradicional juego de pares o nones en la calle de San Pedro abajo, El Calvario, Los Majuelos y La Asomada e inicio de la procesión solemne incorporándose de la Danza de las Cintas, Banda Municipal, Clero y Autoridades en la Ermita de El Calvario.

A las diez y media está previsto el recibimiento de la sagrada imagen en la parroquia de San Pedro Apóstol y el cierre se pondrá con una gran verbena.

La ceremonia de los guanches trae la emoción

El largo día en El Socorro acrecentó su emoción con el atardecer, cuando a las seite y media la Virgen fue trasladada desde la ermita hasta la playa de Chimisay, donde hace 510 se le apareció a unos pastores guanches.

Desde entonces, como uno de los símbolos tradicionales de la romería más antigua de Canarias, en una zona llana denominada Charco del Socorro se reconstruye la historia. La importancia de este lugar estriba en que fue aquí donde apareció la que es hoy Patrona de Canarias a los pastores guanches y de los primeros milagros obrados por ella. En esta ceremonia, que ayer fue seguida por miles de devotos, apostados en el entorno del llano y en la playa de Chimisay, destacan varios elementos de gran significación.

La Cruz de Tea: un sencillo humilladero coronado por una cruz que marca el lugar donde apareció la imagen. Es en este pedestal donde se coloca la imagen de la Virgen de El Socorro.

Pozo Salobre: un gran broncal de forma elíptica rodea un antiguo pozo de cierta profundidad, al que se accede por medio de una escalera de piedra.

Cuesta del Socorro: se trata de una ligera pendiente que salva el pequeño acantilado que separa el Llano de la meseta superior, donde se asienta gran parte del caserío. El peso de la imagen obliga a cargarla entre todos, de ahí el nombre castellano del lugar.

Cuevas: limitando la superficie del campo aún se conservan algunas cuevas que sirven de ejemplo y testimonio del primer hábitat usado en El Socorro, algunas hoy viviendas particulares.