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Gran Canaria pide que el Cabildo recupere el control del territorio

   

Rueda de prensa de los representantes del Cabildo de Gran Canaria, ayer en el Parlamento. | DA

Rueda de prensa de los representantes del Cabildo de Gran Canaria, ayer en el Parlamento. | DA

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

Por primera vez en los treinta años de autonomía, un Cabildo toma la iniciativa para que se modifique una ley aprobada por el Parlamento canario. Se trata de enmendar la norma que regula la renovación y modernización turística en las Islas.

Con apenas cinco meses de vigencia de la polémica ley, la corporación de Gran Canaria ha cogido el toro por los cuernos. Ayer registró en la Cámara regional una propuesta de reforma adoptada por una cualificada mayoría: 21 de los 29 consejeros.

El presidente del Cabildo grancanario, José Miguel Bravo de Laguna (PP), compareció en rueda de prensa junto a otros tres representantes; uno de ellos, el también diputado autonómico Román Rodríguez (NC). Ambos valoraron el consenso político y social en relación a un asunto que calificaron de vital para el desarrollo de su isla. Además de la vertiente particular de Gran Canaria, la iniciativa legislativa amplía su radio de acción al conjunto del Archipiélago. El escrito incluye un apartado por el cual los planes de modernización “deberán contar con la conformidad de los ayuntamientos” implicados y se otorga a los cabildos una capacidad que, arguyó Bravo de Laguna, ha sido “cercenada” por el Gobierno de Canarias. En la práctica, eso significa que las instituciones insulares recuperarían el control del territorio.

Propuesta de La Palma
Paralelamente, el Cabildo de La Palma tiene sobre la mesa una idea de los socialistas que, en contra del criterio anterior del PSOE, va en la dirección de insularizar la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (Cotmac).

En lo que concierne estrictamente a Gran Canaria, se incide en el “perjuicio” que la prohibición de construir instalaciones hoteleras de cuatro estrellas supone para el sector turístico de esta isla. Al respecto, Bravo de Laguna insistió en que es un contrasentido permitir los de cinco estrellas y las villas. El presidente del Cabildo grancanario argumentó que, si en un horizonte de cinco o seis años se ponen en el mercado de 15.000 a 20.000 plazas hoteleras de cuatro estrellas, se generarían unos 30.000 puestos de trabajo directos. “No es poca cosa para una región con una tasa de paro superior al 30%”, resaltó. Según sus cálculos, el número de visitantes se incrementaría en alrededor de un millón. La cifra actual es de 3,5 millones de turistas anuales, mientras que Tenerife se aproxima a los cinco millones. “Yo no hablo de desafecto, como hacen algunos en otros ámbitos”, puntualizó el expresidente del Parlamento.

“Esto tampoco es un pulso contra nadie”, apostilló. “Lo que queremos es que se garantice el equilibrio”, aclaró. Bravo de Laguna confía en que las “nuevas circunstancias económicas” sean un acicate.