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El Palmétum – Por Rafael Zurita Molina

   

El pasado sábado, día 19, en una acordada y esperada visita, descubrí, andando sus caminos, el Palmétum de Santa Cruz de Tenerife. Hasta entonces lo percibía como un verde montículo conexo con el Parque Marítimo César Manrique, integrado en el novísimo paisaje urbano que ofrece el límite meridional del complejo portuario.

En la entrada del frondoso recinto, a la hora prevista me incorporé al grupo de visitantes, entre los que estaban algunos compañeros de la Tertulia de Amigos de 25 de Julio, convocados para iniciar lo que iba a ser un didáctico y ameno recorrido -propiciado por un ilustrado guía- a través de un singular jardín botánico.

Pronto comencé a preguntarme, una y otra vez, sobre por qué no conocía hasta ahora el valioso contenido de este recuperado espacio de nuestra ciudad. Interrogación que se agrava al constatar que son más los que lo ignoran. ¿Poca información? Puede ser, pero, reiterando lo escrito en otra ocasión, aquí se es demasiado crítico con las posibles carencias, que se publican a los cuatro vientos; y se tiende a ignorar las tantas cosas buenas que, sin duda alguna, tiene y ofrece Santa Cruz. Y, también, para afirmar que esta ciudad y puerto está circundada por arboladas calles, ramblas y avenidas, ornándose con frondosos y ajardinados parques y plazas.
Regresando al Palmétum, tras la visita, me hice con un excelente folleto informativo, editado por el Ayuntamiento de esta capital y que recoge de forma esquemática y clara lo que contiene.

Dice, sintetizando más, que “este jardín botánico -de doce hectáreas de extensión- cuenta con unas 1.400 especies vegetales, representadas por más de tres mil ejemplares; que, además de palmeras, incluye colecciones botánicas variadas y llamativas; sus árboles más altos son los ficus y las araucarias; y muestra numerosos frutales exóticos, como el cacao, el noni, la manzana de agua y el árbol del pan”.

Montaña ajardinada sobre el litoral, que ofrece estratégicos miradores con vistas al mar, la ciudad, el puerto, la cordillera de Anaga… Un espacio que “a lo largo de los años ha desarrollado un sistema ecológico cada vez más complejo, en el que numerosas especies de aves se han ido estableciendo de manera espontánea; el espacio verde más grande del centro urbano es lugar de paso de numerosas aves migratorias”.

Como cierre, permitiéndome recomendar la visita al Palmétum, aprovecho la oportunidad para decir que nuestra querida ciudad de Santa Cruz de Tenerife tiene cerca de un millón y medio de metros cuadrados de superficie verde.

¡Para considerar!