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Problema de Estado – Por Francisco Pomares

   

El presidente Rivero ha rescatado en su bitácora un eslogan del inicio de esta legislatura, cuando dijo que “si Canarias no se convierte en un asunto de Estado, se convertirá en un problema de Estado”. La dureza de la crisis hizo olvidarse del eslogan, y el Gobierno regional se desentendió de reclamaciones aplicando a rajatabla la política de contención del déficit, cumpliendo mejor que la mayoría de las regiones. Probablemente esperaba Rivero que el esfuerzo realizado supusiera algún tipo de reconocimiento por parte del Gobierno Rajoy, pero lo cierto es que el Gobierno no sólo no ha tenido ningún miramiento con Canarias, sino que ha aplicado con extremo rigor a las Islas sus políticas de ajuste presupuestario, vaciando incluso convenios consolidados, como los de Empleo y Carreteras.

Ante la asfixia, y la incapacidad de hacer frente a las necesidades presupuestarias, que este año Rivero ha decidido afrontar con más déficit, el presidente ha recuperado la idea del “problema de Estado”, incorporándola a la carta que tiene previsto enviar en los próximos días al Rey y a Mariano Rajoy, para quejarse de la grave situación que las políticas económicas del Gobierno están creando en las islas. Rivero cree que hay una relación de causa y efecto entre esas políticas y una cierta desafección social con España. Ha tirado incluso de encuestas (de la realizada por el Ministerio de Defensa sobre el grado de patriotismo de los españoles) para sostener su posición. Probablemente esté retorciendo su argumento: la encuesta del Ministerio -aunque se ha conocido ahora- se refiere a estados de ánimo y percepciones de los españoles en el período que va de 2009 a 2011, por lo que difícilmente puede servir para interpretar la incidencia de la política de Rajoy en el ánimo patriótico de los canarios. Entre 2009 y 2011 los que gobernaban eran los socialistas.

La encuesta, además, no dice lo que Rivero insinúa que dice. Por ejemplo, revela que más del 56 por ciento de los canarios se reconoce tan españoles como canarios, dos puntos y medio por encima de lo que supone ese mismo reconocimiento en la media española.

Más del 37 por ciento de los canarios encuestados reconoce sentirse “muy orgulloso” de su españolidad, y casi el 48 dice estar “bastante orgulloso”. Y el porcentaje de canarios encuestados que no se sienten españoles es el mismo que en Madrid o Aragón. ¿Tiene Rivero otros datos sobre una supuesta desafección hacia España? Sospecho que no. Sin embargo, la desafección hacia el sistema político es evidente, y recae sobre todos -populares, socialistas, nacionalistas- más o menos por igual. Y esa desafección es la que más debería preocuparles hoy.