X
el revés y el derecho>

Tantos Madrid – Juan Cruz

   

Madrid me gusta. No tiene mar, ese es un problema. La gente habla muy alto, ese es un problema que comparte con toda España (o con casi toda: los catalanes hablan más bajito, como los vascos y como los gallegos; no es comparación, es comprobación). Los canarios hablamos altísimo. Estamos acostumbrados a hablar en los bares, por ejemplo, donde la acústica es insoportable, y gritamos para cualquier cosa como si fuéramos tertulianos. Pero me gusta Madrid. Tiene buen aire, han mejorado sus bares, algunos barrios se han embellecido por dentro más que por fuera. Malasaña tiene unas librerías y unos bares en los que da gusto estar. A pesar de la piqueta de la crisis, cafés antiguos, como el Gijón o el Comercial, siguen existiendo, tan acogedores como siempre. El Museo del Prado vale una ciudad y mucho más que un país, un mundo. Y aquí está el Guernica de Picasso, en el Reina Sofía, como testimonio de la tragedia que destrozó aquel pueblo vasco y que aún mantiene en vilo la memoria española. Un respeto para Madrid. Pasa por malos momentos económicos, administrativos y políticos, pues creo que quienes llevan sus riendas no están a la altura de su historia ni de sus esperanzas. Es una pena, pero de esa saldrá Madrid. Madrid, qué bien resiste. Ahora Madrid está en una dura batalla por ser lo que quiere ser y por dejar de ser aquello en lo que la han convertido: en una ciudad mustia y cansada. Pero si miras en el subsuelo de Madrid (donde acaso está su altura) verás músicos, actores, jóvenes escritores y viejos escritores, gente que siempre hubo en una ciudad así haciendo lo que le da la gana para convertir Madrid en algo distinto de lo que parece en la superficie. Una ciudad de gente que no se rinde. Como en Grandola, aquí te puedes encontrar en cada esquina un amigo, y en este caso ese amigo, querido Juan Manuel, soy yo mismo, que te abraza desde Madrid a punto, por cierto, de irme a Tenerife.