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Blanca y noche lagunera – Por Domingo J. Jorge

   

El día de La Noche en Blanco dio para unas cuantas palabras entre amigos. Los niños se lo pasaron pipa, las familias pasearon lo que no está escrito, y hubo “ratitos para darle a la lengua”, como dice mi amigo Julio. De todas formas, a veces lo que a unos nos gusta, a otros desagrada. Mi hijo Jaime se quejaba de que no podía jugar a la pelota en la plaza de la Junta Suprema. El día y la mañana de la Noche en Blanco dieron paso a la tarde y la noche. Una noche que a la hora del cierre del DIARIO todavía continuaba en su mejor salsa. Somos un pueblo tan lleno de querer participar y compartir ratos con los demás que soportamos frío, y hasta inclemencias meteorológicas, si es necesario: “Si hay un chipichipi de agua me da igual. Yo esta noche salgo un ratito más”, le escuché a un amigo esta tarde, cuando nosotros nos marchamos. Mi abuela Lola a esto lo llamaba “novelería”, pero oiga, los que tengan aguante que sigan.

Cuando hace cinco años crearon La Noche en Blanco, no tengo claro que se esperase el enorme éxito que en poco tiempo ha logrado. Intuyo que ha superado todas las previsiones puestas en ella. La idea de Fernando Clavijo y su equipo no deslucía, quedaba claro que iba a dar que hablar, y que proporcionaría ese momento de sosiego y salir fuera de lo común que todos buscamos, vamos, dejar por un momento la crisis a un lado. La Noche en Blanco se ha incorporado plenamente a la agenda de actos de La Laguna, y se ha transformado en uno de sus ejes. Compararla con las Fiestas del Cristo es un atrevimiento, pero sí se trata de un acontecimiento social consolidado.

Ayer, una amiga me decía que para sus niños La Noche en Blanco de La Laguna es el inicio de la temporada navideña. Casi, no hay que olvidar que este sábado comenzó el Adviento, las cuatro semanas de preparación para la llegada de la Navidad. Graciosamente, como también barruntaba esta amiga, “hasta el villancico habla de la blanca Navidad, y mira Noche en Blanco”.

Hasta como Le Petit Paris me la definieron. Surgió una conversación entre amigos en el Venecia. “La Noche en Blanco de La Laguna hoy se parece a París. Mira la luz de La Carrera, Herradores, San Agustín”. A lo mejor al amigo le puede la pasión por Aguere, pero por qué no pensar que La Laguna se convirtió esta noche en Le Petit Paris. Una Laguna feliz.