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Carlota Cruz Izquierdo: “No tenemos más espacio para enterrar residuos”

   

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Reportaje fotográfico: JAVIER GANIVET


VERÓNICA MARTÍN | Santa Cruz

Carlota Cruz Izquierdo es una mujer serena pero muy activa. Habla de la oportunidad de negocio del reciclaje al mismo tiempo que de conciencia social y medioambiental. Se ha empeñado -junto al resto del equipo de la Fundación Canaria Recicla- en educar a los más pequeños de la sociedad isleña en estos conceptos al tiempo que trasmite este mensaje a empresas y administraciones.

-¿Por qué se dedica profesionalmente al medio ambiente?

“Es algo vocacional. Me gusta y me considero una persona muy comprometida con lo que hago. Es un placer trabajar en algo que me gusta, que me llena y con lo que me siento comprometida. Pienso que estoy cambiando un poco las cosas con lo que hago, tanto en el medio ambiente como en el medio social”.

-¿Es de esas personas que cree que con nuestro trabajo cotidiano también se puede hacer algo por cambiar el mundo?

“Exacto. Tengo un sentido de la comunidad importante y comparto la sensación de que todos, desde nuestro ámbito, podemos hacer algo por mejorar la situación desde el punto de vista medioambiental y económico. Soy economista y creo que es posible que haya crecimiento económico al tiempo que más integración social y protección medioambiental. Precisamente, hoy la gestión de residuos es un sector donde se aglutinan todos estos conceptos”.

-¿Su llegada a la dirección general de la Fundación Canarias Recicla entonces fue buscada o encontrada?

“Aunque tengo formación complementaria en Medio Ambiente, llegué a este sector simplemente por unas prácticas que hice en una empresa ambiental y me gustó. Luego estuve en consultoría en otras entidades y me ofrecieron algo interesante en la gestión de dos plantas de tratamiento a través de la Fundación Ataretaco que tenía proyectos empresariales pero de carácter social. De ahí surgió la oportunidad de dar el salto a la Fundación Canarias Recicla, donde hacemos desarrollos en el ámbito ambiental no solo en residuos sino, también, en otros aspectos como cambio climático o formación”.

-Vivimos en unas islas donde la cantidad de residuos que generamos es ya un problema muy grave, ¿cree que existe esa percepción?

“En Canarias, con más de dos millones de personas más la población flotante somos unos grandes generadores de residuos. Además, tenemos muy poco territorio y el 40% es protegido. No tenemos espacio para enterrar más residuos y es ya una obligación cambiar el modelo y la forma de pensar sobre los residuos. Hay que verlos como una oportunidad y que se apoye una industria de reciclaje aquí. En el Archipiélago, también tenemos cosas buenas relacionadas con el límite geográfico pues el control aduanero es mucho mayor. La dificultad para entrar y sacar productos de las Islas es algo positivo para la correcta gestión de los residuos”.

-¿Qué tiene eso de positivo?

“Pues, por ejemplo, aporta mayor control a la hora de evitar el envío de residuos de carácter ilegal a África. El grave problema de esto es que se están enviando al Tercer Mundo aparatos eléctricos y otros desechos sin pasar por el proceso de descontaminación exigido. De esta forma, se contaminan zonas que no tienen medios para resolver este problema. Se contamina el territorio convirtiéndolos en vertederos ilegales y limitando las posibilidades de desarrollo del país”.

-¿Qué más podemos aportar desde Canarias?

“En este sentido podemos poner en marcha iniciativas piloto que puedan ser replicadas en otros lugares del mundo. Canarias es excelente en este sentido, pues nos jugamos la sostenibilidad de un territorio y vivimos de la riqueza ambiental”.

-¿Si no podemos seguir enterrando residuos, qué hacemos?

“Hay que mejorar los ratios de recogida selectiva para reciclar más. No tenemos espacio y no podemos enviar los residuos fuera porque esto supone un coste ambiental y económico muy grande. Por eso hay un principio de proximidad que inspira las directivas europeas que recalcan que los residuos deben ser gestionados lo más cerca de donde se producen… La idea es generar un tejido empresarial en torno al reciclaje que es ya como la minería del siglo XXI. Las materias primas cada vez son más escasas en la naturaleza y reciclarlas es mucho más positivo en todos los sentidos: desde el económico hasta el medioambiental”.

-¿Cómo hacemos para subir esos ratios?

“Apostamos por una mayor sensibilización de toda la sociedad, no solo por la ciudadanía en general. Hay que hacer un esfuerzo para que los más pequeños se sensibilicen. Por ello, tenemos el proyecto Aula Canaria Recicla, destinada a formar a profesores y alumnos de todo el Archipiélago en la correcta gestión de residuos. Es un proyecto pionero que incluye una visita a una industria de reciclaje, la formación a los profesores, la elaboración de guías didácticas y la propia difusión de la actividad. Pero, también hay que se sensibilizar a las administraciones públicas que muchas veces no gestionan correctamente sus residuos y, por supuesto, también a las empresas”.

-¿Hay más conciencia entre las empresas ahora?

“Cada vez hay más empresas que se esfuerzan en obtener una acreditación ISO o EMAS. Es importante la sensibilización de todos y no olvidar que las administraciones públicas tienen el papel de controlar y hacer cumplir a las empresas la normativa en este sentido, aunque aún hay muchas cosas que se pueden mejorar en cuanto a la legislación”.

-El problema quizá sea que no se premia al que separa residuos ni se castiga al que no cumple…

“La normativa en general se rige por la filosofía de que quien contamina, paga. En esto se basan los sistemas integrados de gestión que están financiados por las empresas que emiten el residuo para que en el coste se incluya su reciclado. En el caso de los hogares y empresas finalistas, hay una tendencia en toda Europa de que en las tasas se incluyan sistemas para que pague más aquel que peor lo haga”.

-Por ejemplo, en Japón las bolsas de basura son transparentes para controlar esto, ¿verdad?

“Efectivamente, hay muchos sistemas en que en las bolsas de basura hay una tasa o que se controla la correcta separación de residuos. El Cabildo de Tenerife quiere implantar sistemas para que aquellos ciudadanos más comprometidos con el medio ambiente reciban más apoyos que los que no”.

-¿Esta filosofía de quien contamina, paga es lo que ha hecho, por ejemplo, que los envases de los yogures sean cada vez más ligeros?

“La legislación obliga que desde la fase de diseño se minimice al máximo la generación de residuos y que las materias primas sean cada vez menos contaminantes”.

-Algo que mucha gente desconoce es que el sistema obliga a que quien nos vende un electrodoméstico tiene la obligación de llevarse el viejo para que entre en el sistema de reciclaje, ¿es así?

“Como consumidores tenemos el derecho de que se nos recoja el residuo anterior cuando compramos un nuevo aparato para que entre en el sistema integrado de gestión y se convierta, de nuevo, en materia prima”.

-¿Cuál es el objetivo de la Fundación que usted dirige?

“La Fundación nace en 2009 y se dedica a la defensa del Medio Ambiente y al desarrollo sostenible a través de los residuos. Nuestro objetivo es difundir los beneficios del desarrollo sostenible tanto e la perspectiva ambiental -que es la que todo el mundo entiende- pero también desde la económica y la social. Esto implica mejorar los ratios de recogida selectiva en Canarias y apoyar que se cree una industria vinculada al reciclaje que genere empleo y riqueza en las Islas”.

-¿Y cómo?

“Para ello desarrollamos diferentes proyectos de corte ambiental como es el caso del I Congreso de Sostenibilidad y Empleo de Canarias que tendrá lugar entre los días 28 y 29 de noviembre en Tenerife. Otras iniciativas es la gestión del proyecto Recíclope del Cabildo de Tenerife a través del cual pasan por el aula más de 10.000 niños a los que se les explica por qué hay que ser más eficientes medioambientalmente. Además, somos el primer sistema integrado de gestión de Canarias en aparatos eléctricos y tenemos colaboración con sistemas nacionales como por ejemplo con Ecolec…”.

-¿Reciclamos muy pocos aparatos eléctricos en las Islas?

“Sí, hasta hace muy poco las tasas de recogida selectiva de estos residuos eran muy bajas. Nosotros tenemos 25 convenios de colaboración con ayuntamientos y cabildos en Canarias, mientras que los otros sistemas de gestión en Canarias no suman ni la mitad de nuestros convenios. Nuestro trabajo es que se recoja más y se se recicle aquí. Lo que termina en un barranco, además de contaminar mucho, no se recicla. Estamos formados por productores de este tipo de residuos como asociaciones de jugueterías, de ferreterías o de venta de electrodomésticos”.

-¿Se encargan de que se cierre el círculo?

“Los productores tienen, por ley, que adherirse a un sistema integrado de gestión. El Ministerio de Industria establece una cuota de recogida que en Canarias es de cuatro kilos por habitante y año. En ocasiones, no se llega a ese mínimo. Sin embargo, hay que recordar que en realidad se están generando 18 kilos”.

-¿Qué pasa con los otros 14?

“Esos 14 kilos no se están reciclando y una de nuestras luchas es controlar la fugas de residuos”

-¿Cómo se producen las fugas?

“Estamos recogiendo muy poco. Se fugan de varias formas. Por ejemplo, hay robos en puntos limpios. El problema de esto es grave no solo por el robo en sí, sino porque manipulan los aparatos para llevarse la parte más cara y venderla a la chatarra pero, al tiempo, como no saben manipular los aparatos, se escapan todos los gases contaminantes tanto a la atmósfera como al territorio colindante. Algo perjudicial y peligroso para el medio en Canarias y para los propios ladrones pues son sustancias tóxicas. Otra fuga es la exportación ilegal de residuos a África, algo que se salta el Convenio de Basilea. Se venden ilegalmente como aparatos de segunda mano, pero más de dos tercios de lo que se envía en estas mafias termina en vertederos ilegales que contaminan los países receptores. El traslado de residuos peligrosos al Tercer Mundo es un área de crimen organizado que más crecimiento está teniendo en los últimos años y que debemos perseguir por las consecuencias negativas para todos. Ese material debe reciclarse en Canarias”.