X
SUCESOS >

Condenan al tinerfeño que urdió el asesinato de su mujer y al sicario

   

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

La Sección Quinta de la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a penas privativas de libertad a dos varones, ambos vecinos de Tenerife, como autores de un delito de conspiración para el asesinato, si bien ambos han recurrido la sentencia en casación.

En concreto, las penas se elevan a siete años y cinco meses de cárcel para el considerado como urdidor del crimen, mientras que al encargado de ejecutarlo le correspondieron cinco años de prisión.
Los hechos que ahora ha considerado probados este tribunal se remontan a los primeros días de mayo de 2011, cuando el identificado como A.D.H.B., de 49 años por entonces, contactó con un vecino identificado como J.J.A.D., de 33 años y antecedentes penales, para exponerle un plan según el cual le facilitaría una inyección de mercurio para acabar con la vida de su exmujer y 10.000 euros como pago por el terrible servicio. Cabe apuntar que el inductor estuvo casado con la mujer durante 18 años y llevaba seis divorciado, y que el móvil del crimen era recuperar la custodia de las dos hijas de la pareja, así como hacerse con los bienes de la exesposa, particularmente una propiedad de considerables dimensiones sita en el término municipal de Candelaria.

El que aceptó el encargo quiso a su vez subcontratar el transporte, y ofreció 1.000 euros a un compañero suyo de Protección Civil de Arona para que lo llevase en su vehículo, lo que el otro simuló aceptar para, al enterarse del conjunto del plan, acudir a la Policía Local de Arona.

Curiosamente, hace dos años también fue la Sección Quinta la que condenó a seis años de prisión a un varón que realizó a un antiguo empleado una propuesta similar a cambio de una cantidad de dinero. El esquema era prácticamente idéntico, aunque con diferencias formales. Fue en 2008, la casa que pretendía quedarse está en El Médano, el pago por el asesinato se reducía a 5.000 euros y el modo era menos sutil y deja muchas más huellas: cortarle el cuello.