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Dos años con Rajoy – Por Antonio Casado

   

De las declaraciones del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con motivo del segundo aniversario de la barrida electoral del PP, me quedo con su diagnóstico sobre la crisis que nos agobia y las posibilidades de superarla. Es lo único que realmente importa a los españoles y lo que, a mi juicio, condiciona y condicionará el pronunciamiento de los electores cuando llegue la hora de las urnas. Según el presidente, va a haber nuevos ajustes, en nombre del equilibrio presupuestario, aunque no tan dolorosos como los de las tres oleadas anteriores. Un consuelo. No obstante, y mientras no se demuestre lo contrario, recortar significa seguir esperando una apuesta decidida por la reactivación, lo que significa seguir esperando que vuelvan a crearse puestos de trabajo. El propio Rajoy admite que “el empleo va mal”, matizado por un piadoso “pero ya se ve alguna luz”. Aunque puede tener razón, el minuto y resultado de la lucha contra la crisis apenas da para conformarse con lo que, en opinión del presidente, va francamente bien. Por ejemplo, la inflación. Baja, pero como consecuencia de la atonía. O la prima de riesgo. También baja, pero no vacía los comedores sociales. Menciona Rajoy el aumento de la competitividad. Claro, a costa de devaluar salarios, despedir a miles de trabajadores y recortar en servicios públicos. Y así sucesivamente. El caso es que dos años después de la victoria del PP por mayoría absoluta, la crisis mantiene su capacidad devoradora de Gobiernos. Se llevó por delante al de Zapatero y, si no mejora el bolsillo de los españoles, puede hacer lo mismo con el de Rajoy. Las encuestas lo empiezan a anticipar. El zarpazo a la cosecha electoral del PP el 20 de noviembre de 2011 es muy parecido al que esos comicios le dieron al PSOE. Si tomamos la metáfora del autor abucheado en el estreno, hemos de distinguir entre una objetiva valoración de lo realizado por Rajoy y la percepción de los ciudadanos. Entre lo uno y lo otro hay la misma diferencia que entre la economía de España y la economía de los españoles. No es lo mismo. Mientras la economía de España empieza a mejorar, según el Gobierno y los organismos internacionales, la economía de los españoles va fatal. El paro hace estragos en las familias y la pobreza sigue aumentando. Moncloa no engaña cuando presume de haber evitado el rescate, del retorno de los capitales, el fin de la recesión o la mejora de la balanza de pagos por cuenta corriente. Pero tampoco engañan los españoles de clase media que durante estos dos años han notado la pérdida de poder adquisitivo en la cesta de la compra, el colegio, la letra del piso o la gasolina del coche. Por no hablar de los españoles de clase baja o los que han devenido en la pobreza, el paro y la exclusión.