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Y entonces llegó Repsol – Por Gustavo Matos*

   

Me tengo que morder la lengua, en este caso tengo que atemperar mis dedos sobre el teclado, para no dejar rienda suelta a algunas de las cosas que me gustaría decir y no debo, por aquello de guardar un mínimo de educación, sobre el fondo y las formas de la reciente visita del presidente de Repsol a estas islas nuestras a cuenta del petróleo. A ver si estos señores se enteran de una vez que la mayoría de los canarios ni creemos que el futuro de nuestros hijos esté en plantar torres petrolíferas frente a nuestras costas, ni queremos que una multinacional que solo vela por el interés de sus accionistas venga a darnos lecciones sobre lo que nos conviene o no como ciudadanos como si no tuviéramos capacidad suficiente para decidir lo que nos conviene. Ha habido un cierto tono de prepotencia y de menosprecio hacia los que vivimos en estas islas y no tenemos intención de irnos, respecto a nuestra forma de pensar en nuestro destino, que equivocados o no, solo nos pertenece a nosotros. De todos modos, el desembarco de la multinacional con el despliegue de medios que lo ha hecho y la ostentación de poder que ha impregnado su visita ha dejado algunas cosas al desnudo sobre las que debemos poner el foco. Una de ellas el desmontaje de la patraña según la cual o sacan ellos (Repsol) el petróleo o lo sacan desde Marruecos. El argumento más usado por los defensores de las extracciones que viene a decir “si no lo hacemos nosotros lo harán ellos”. Pues no. Es falso según la propia compañía. Se trata de plataformas distintas y por tanto nada tiene que ver una cosa con la otra. La actitud de Repsol se ha parecido mucho a la de los antiguos conquistadores. Estos en lugar de venir subidos sobre caballos lo han hecho sobre torres petrolíferas, y a los canarios nos han ofrecido unos cuantos abalorios en forma de algunos pocos puestos de trabajo poco cualificados a cambio de explotar ese recurso natural y poner en riesgo el precario equilibrio medioambiental de las islas. No eligió adecuadamente Repsol su aterrizaje colonial en las Islas pues esta misma semana la sentencia del Prestige zanjó sin responsables la mayor catástrofe natural ocurrida por un vertido en nuestro país. Vaya. Qué mal antecedente para calmar a los nativos isleños. Es curioso además ver la entrega del PP en Canarias a las plataformas cuando en comunidades como Valencia o Baleares se han opuesto a las extracciones en sus costas. Por último, decía el adelantado de Repsol que el mundo nos mira atónitos por no querer sus plataformas. Lo prefiero antes que las caras de impotencia que ante accidentes como el de la BP en el Golfo de México.

*Secretario politica municipal del PSC-PSOE
@matosgustavo