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La grada de Malabo – Por Rafael Muñoz Abad

   

Lo mejor del sainete que la selección española de fútbol se marcó en la capital de la excolonia española fue lo que acontecía en la grada. Miles de guineanos que animosamente jaleaban a los suyos y que con móviles de nueva generación y vestidos con primeras marcas se lo pasaron en grande. Pero, ¿tiene Guinea Ecuatorial una clase media tan lustrosa? No lo sé; ojalá, es un país hermano y como tal, le deseo lo mejor. Lo visto en el estadio y aprovechando lo mediático del momento parece obedecer a una cuidada planificación institucional que muestre una acuarela social moderna, pudiente y que [desgraciadamente] poco tiene que ver con la dura realidad del país. El desorbitado precio de las entradas solo las ha hecho asequibles para la infantería social fiel al régimen del tito Obiang; quizás funcionarios; quizás amigos de fulano y mengano; quizás los piojos de la cleptocracia; pero ni por asomo, al caminar diario de la calle guineana a la que ni de cerca llegan las rentas del petróleo con las que la rancia dictadura, a la par que escenifica otro capítulo más del autoritario surrealismo poscolonial, dilapida el incierto futuro de Guinea y sus gentes. De la calmada Malabo a la cosmopolita Johannesburgo y allí con otra grada nos vamos a topar. El estrato multirracial que se dará cita en el Soccer City de Jo’burg sí que se puede ajustar al complejo crisol sudafricano. Retrato donde europeos, negros e hindúes representan a la más dinámica y poderosa economía del continente, y todo eso sin un barril de crudo bajo su rojiza tierra. Guinea Ecuatorial es el regreso al futuro del África de los megalómanos y los tiranos apuntalados por el miedo y el tribalismo. Sudáfrica simboliza la del I + D y la educación como base del desarrollo nacional. Sociedades [ambas] cierto es, trufadas de problemas; estribando la diferencia en que la primera ejemplariza fielmente a cada uno de los males africanos y la segunda, tras su durísimo pasado, apuesta por unos pilares sociales amparados en la democracia. Dos caminos distintos en un mismo continente; dos gradas divergentes; Malabo y Johannesburgo.

Rafael Muñoz Abad del CENTRO DE ESTUDIOS AFRICANOS DE LA ULL
cuadernosdeafrica@gmail.com