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Hay una cosa que te quiero decir… – Álvaro Díaz

   

se define como una persona extrovertida y amante de la sinceridad, que prefiere el monte antes que el mar, gustándole por igual el campo y la ciudad. A la hora de comer, deja claro que lo suyo es la pasta, y si le preguntan por un color, no duda en que su favorito es el azul. También se declara admirador de Mohamed Alí… así es Néstor Jorge Cabrera; amigo de sus amigos; un gran campeón de dentro y fuera de los circuitos. La primera vez que Néstor se subió en una moto fue con ocho años, cuando un tío le dejó probar una pequeña Suzuki de motocross. Pero no fue hasta los 11 cuando debido a su gran afición por las dos ruedas, su padre hizo un esfuerzo y le compró su primera montura, una Yamaha YZ de 80 cc. Con ella empezó a practicar sus primeros saltos, y a participar en sus primeras carreras, aunque en esa época, no le acompañó demasiado la suerte, ya que a los pocos meses, los amigos de lo ajeno, robaron a Néstor su querida máquina, y con ella, todas sus ilusiones. Por desgracia, todo parecía terminar aquí, ya que en casa, antes de plantearse comprar otra moto, tenían que terminar de pagar la Yamaha. A partir de ese momento, y viendo el talento innato que Néstor demostró pilotando una moto, amigos y conocidos le fueron animando y ayudando como podían, para que pudiera dedicarse a su gran pasión. Finalmente, y tras muchos esfuerzos y sacrificios, pudo ganar su primera carrera con 19 años. Fue en el circuito urbano que los incombustibles componentes de Moto Club Hespérides instalaban, con ganas e ilusión ante la falta de un circuito permanente en la Isla, en las calles y avenidas del Polígono Industrial de Güímar, a los mandos de una Derbi Variant automática. Tuve la suerte de hacer de speeker en aquella inolvidable ocasión. Sus ganas de competir ya eran inmensas. En aquella oportunidad, ante más de 20.000 personas y por la espectacular megafonía que la buena gente del club lagunero había ubicado por todo el trazado, proclamé con fuerza su nombre. Hoy, 19 años después, hay una cosa que les quiero decir a las instituciones públicas: Néstor no está solo porque ¡todos somos Néstor!