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Sin opciones para ganar

   

JOSÉ ANTONIO FELIPE | Las Palmas de Gran Canaria

Pocas excusas se le pueden poner a la derrota del CB Canarias en la pista del Centro Insular de los Deportes de Las Palmas. El Herbalife Gran Canaria se impuso por 79-61 evidenciando que, como bien dijo Alejandro Martínez en sala de prensa, a día de hoy esa es la diferencia entre uno y otro equipo, entre una y otra plantilla.

Uno de los principales peligros de medirte al Gran Canaria en el Centro Insular de los Deportes es su sensacional arranque de partido. Sabes que te lo puede hacer, saber que te puede desarbolar, pero, la mayor parte de las veces, te la hace.

A pesar de las bajas importantes, el Gran Canaria vapuleó al CB Canarias en los dos primeros cuartos del partido con números casi escandalosos. 28 rebotes capturados por los locales por 12 los visitantes, ni un solo triple anotado por los aurinegros y una valoración total de 15 créditos, los mismos que Javi Beirán solo.

Alejandro Martínez tuvo que parar el partido a los cinco minutos con 12-6 en el marcador.
A partir de ahí el Granca fue un vendaval. De la mano de Javi Beirán los locales comenzaron a abrir una brecha que sería definitiva. El alero anotó un triple co adicional que dejó el marcador en 19-10. Afortunadamente, a pesar de lo que pudiera parecer, los locales tampoco estaban demasiado finos en ataque y sus contínuas pérdidas de balón lastraron alguna de sus opotunidades de hacer canasta.

El 25-14 del final de los primeros minutos hacía presagiar lo peor…como así fue.
Un parcial de 16-5 acabó por matar a los tinerfeños. Alejandro Martínez no daba con la tecla indicada para parar las acometidas de su rival, posiblemente porque no la había. La diferencia, tras mate de Xavi Rey, llegaría a los 22 puntos, 45-22, ante la impotencia aurinegra.

Mismo panorama
El resumen de estos primeros veinte minutos es sencillo: al Canarias no le salió nada, al Gran Canaria todo. Y aún quedaban otros veinte minutos por jugarse.

El panorama no varió, y si lo hizo fue a peor. Los grancanarios sabían que siguiendo con el mismo guión, haciendo las mismas cosas, su rival no podría reaccionar. Las únicas esperanzas aurinegras pasaban por hacer un buen inicio de cuarto, tratando de reducir la diferencia lo más posible. Pero ocurrió todo lo contrario.

El equipo de Pedro Martínez, después de un mate de Walter Tavares, ponía a su favor una ventaja de 27 puntos, la mayor hasta el momento, sin dar la impresión de despeinarse. El Granca había logrado que su oponente no corriera, había pausado su ritmo de juego, y quedaba a expensas dce buscar otro camino que, debido a su desacierto, no pasaba precisamente por el lanzamiento exterior.

Además, hombres como Ricardo Úriz o Blagota Sekulic, posiblemente los dos más en forma en el plantel canarista, nunca estuvieron cómodos ante los marcajes de la pareja de bases rival y de la imponente batería de interiores amarilla.

Los locales parecieron perder cierta frescura, incluso cayeron en alguna frivolidad que sirvió para que los visitantes no bajaran los brazos, lo que aprovecharon, entre otros, Saúl Blanco y Luke Sikma con un triple y un mate para dejar las cosas en 64-47 a falta de un último cuarto por disputarse.

El Canarias, aún con todo, fiel a su estilo no entregaba la cuchara y se resistía a caer de manera grosera en un Centro Insular de los Deportes que ya no vivía en el delirio de los primeros veinte minutos de encuentro. Un triple de Blagota Sekulic dejaba las cosas en 64-50, lo que provocó un optimismo comedido en los aficionados tinerfeños que ayer se dieron cita en las gradas del CID.

El Gran Canaria trató de no ponerse nervioso, de agarrarse al juego de sus dos bases en pista, Tomás Bellas y Albert Oliver, y tratar de mermar físicamente a su rival. Un mínimo parcial de 4-0 fue mucho con las cosas como iban en el marcador, porque el 68-50 volvió a lastrar a los visitantes.

Fue la última ocasión para remar contracorriente, para tratar de caer con la cabeza bien alta frente a un rival insaciable, capaz de destrozar a su oponente si la situación lo requiere.

Los instantes finales sobraron, porque sirvieron para hacer aún más dolorosa la derrota para el equipo que dirige Alejandro Martínez con jugadas de cara a la galería por parte del Gran Canaria.
El 79-61 final alarga la racha de encuentros del Gran Canaria en su pista frente a los equipos tinerfeños en encuentros oficiales. Ir al CID sigue siendo, para los equipos tinerfeños, una pesadilla.