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Joaquín Astor Landete: “Hay que preguntar por qué se despide tanto si crece tanto el turismo”

   

Joaquin Astor Landete presidente de la Audiencia provincial

El presidente Joaquín Astor Landete. / FRAN PALLERO

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

Concede su primera entrevista tras acceder al cargo haciendo un hueco en una agenda recargada al límite dado que no renuncia a sus deberes al frente de la Sección Segunda, que bajo su dirección pasó de ser la que más retraso acumulaba de España a ser una de las más ágiles. Tarea no le falta a Joaquín Astor Landete (Madrid, 1952).

-Hace unas semanas DIARIO DE AVISOS se hacía eco de la situación en los juzgados del Sur ¿Le preocupa su colapso?

“Acabo de aterrizar en el cargo y sería atrevido pronunciarme al respecto, pero lo cierto es que el problema no es el Sur o Arona sino toda la provincia. No es problema localista sino general, así que las soluciones deben buscarse para el conjunto”.

-El partido judicial de Arona está, por volumen de trabajo, cerca del nivel del de Santa Cruz…

“Me he reunido hace poco con los jueces de Arona para conocer de primera mano sus problemas y estamos en proceso de maduración de soluciones. Pero esos problemas, que son graves, son similares a los del resto y en particular los de la capital, que además llevan en algunos supuestos el peso de la circunscripción provincial”.

- ¿Qué solución hay cuando el problema es la carencia de medios humanos y materiales?

“Lamentablemente, la carencia de medios es crónica en la Justicia, pero con la crisis todavía se ha acrecentado. Los presupuestos vuelven a reducirse y eso se acumula a recortes anteriores. Además, en momentos de crisis la ciudadanía necesita aún más a la Justicia porque a mayores problemas más necesidad de tutela judicial… O sea, tenemos más asuntos en los juzgados y nos dan menos medios. Sólo nos queda la imaginación y mejorar en lo posible el rendimiento de los medios que tenemos”.

- No cita como solución a reformas tan profundas actualmente en marcha como la nueva oficina judicial o la nueva planta judicial. ¿No cree que aportarán algo?

“Qué duda cabe que son reformas muy importantes, pero es una utopía creer que el mero hecho de llevarlas a cabo mejorará la Justicia en España. La Justicia necesita hoy otros remedios. De hecho, los inicios de procesos de estas características son difíciles y tienden a retrasar aún más el funcionamiento hasta que alcancen un grado de coordinación. Sería más beneficioso mejorar el rendimiento primero y luego afrontar estos cambios”.

- Pero ¿hacen falta?

“Es verdad que hay demasiados partidos judiciales, podría reducirse alguno y aglutinar medios, pero no soy muy optimista de que ello se traduzca inmediatamente en una mejora”.

- ¿Cómo valora la nueva ley de tasas un año después?

“Ha reducido la litigiosidad pero no la, digamos, fraudulenta o temeraria. No es el camino adecuado y hoy está sometida al escrutinio del Constitucional por su desproporción. Los ciudadanos tienen ahora más difícil acceder a la Justicia porque les han puesto un impuesto que además no redunda en su beneficio”.

- ¿Está preparada la Justicia para luchar contra la corrupción?

“La Justicia española está preparada solamente para la delincuencia común, para el robo clásico, pero la corrupción exige una Justicia muy técnica y especializada que requiere muchos medios. Además estos temas requieren mucho tiempo y dedicación que desbordan al juez”.

- ¿Por qué un sumario como el de Las Teresitas sigue anclado después de tanto tiempo?

“Es una macrocausa muy compleja con muchas ramificaciones, y es muy difícil compaginarla con el resto de tareas. Dicho esto, no consigo comprender por qué se ha desgajado ya que ahora el Supremo sigue la causa contra un aforado pero el resto sigue en Tenerife. Que haya un aforado justifica que la causa vaya al Supremo, pero que vaya todo. No lo han considerado así, por lo que habrá que esperar que el Supremo no decida una cosa y aquí la contraria”.

- ¿Por qué pronunció un discurso tan sonado como el de su toma de posesión, tan poco protocolario?

“No soy una persona de protocolos ni fiestas, ni la ocasión lo merecía. Las personas que tenemos responsabilidad debemos decir las cosas que son y las que sentimos. Estoy aquí no por el cargo, sino porque asumo una responsabilidad. Mi discurso analizó la situación de la Justicia, y en Tenerife es muy problemática por la falta de medios que hablamos, pero también por una altísima litigiosidad que se da por la situación de la sociedad. Hoy, para tramitar un despido en Tenerife hay que rezar a todos los santos dado el colapso de los juzgados de lo Social, y hay que preguntarse por qué se está despidiendo tanto, por qué se están reduciendo los salarios en un lugar que vive de un turismo que está creciendo considerablemente. ¿Por qué no se crea empleo y así se alivian los juzgados? Por eso me preguntaba por qué no se diversifica la economía de las Islas para evitar esta crisis de lo social, por qué se ayuda tanto a la Banca y luego la Banca no ayuda a las familias… Quiero dejar claro que la Justicia es un servicio público, sí, pero limitado. No tiene todos los medios para arreglarlo todo. Y la Justicia está sufriendo igualmente la crisis. Por eso mi discurso lo que pretendía es alentar unas mejoras en la clase empresarial que considero pueden conseguirse”.

- ¿La sociedad de hoy es injusta?

“La sociedad de estos últimos años ha dejado en la cuneta el diálogo, la negociación, el consenso… Es más conflictiva y como unos son más fuertes y otros más débiles hay vencedores y vencidos. En ese sentido, la sociedad de hoy es mucho más injusta que la que teníamos”.