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Los malos – Por José David Santos

   

Los políticos, los jueces y los periodistas (y no siempre por ese orden) son los tres elementos de nuestra sociedad peor valorados por los españoles. Ahí es nada que tres de las columnas vertebrales de una democracia estén en entredicho, sobre todo, en estos momentos convulsos. Está claro que han sido los propios políticos, jueces, fiscales, abogados o periodistas los que tienen (tenemos) gran parte de responsabilidad en esa visión tan negativa. Durante la lujuria de hace unos años, no obstante, los mismos males que azotan a estos sectores -obviando el desastre económico- estaban ahí, agazapados en esa especie de burbuja de nuevos ricos en la que los españoles -y los canarios- se sentían tan confortablemente felices. Ahora, el vecino, el hombre y la mujer de a pie se da cuenta, por ejemplo, de que esos políticos tipo Jesús Gil no eran una broma, una gracieta divertida de la tele; que eso de que los jueces estrellas fueran candidatos de un partido para, después, volver a a los tribunales con el cuchillo de la venganza entre los dientes no era normal; que la mezquindad de las guerras entre los medios por defenderse no a ellos mismos, sino a los políticos que los sostenían, no era cosa baladí.

Ahora, porque antes a nadie parecía importarle. No suelo echarle la culpa de la crisis -sobre todo de valores- a la generalidad de la ciudadanía, pero sí que ese conjunto, en parte, tiene responsabilidades. Los políticos, los periodistas, los sindicalistas, los jueces, los abogados, los empresarios… de este país son reflejo de la sociedad que los acoge. Y negarlo es el primer problema. Por eso la demonización hacia los medios de comunicación, la clase política o la justicia esconde también las miserias propias de una sociedad incapaz -pese a todo lo que nos sucede- de mirarse el ombligo y descubrir que la cosa va mal, muy mal. Quizá deba ser otro tipo de justicia, otro tipo de política y otro tipo de periodismo el que fomente que la sociedad los (nos) vea de otra manera. De ahí que defienda que debemos seguir creyendo ellos, aunque se trate de otra política, de otra justicia y de otro periodismo.

@DavidSantos74