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El ministro ‘típex’ – Por Román Delgado

   

Lo del típex, que igual alguien aún no lo ha pillado y creo que la ocurrencia más directa no puede ser, viene a cuenta de todas las rectificaciones del señor ministro José Ignacio Wert (a cada cual más vergonzosa y dramática, por crisis abiertas, para sus aspiraciones como político y gestor público de la derecha), al mando del área de Educación, Ciencia y Deporte en esta España de detenciones en la escaleta de los telediarios, de ERE, de ERTE y de una gran montaña de basura, de las de mayor altitud en la Unión Europea y que ha crecido a base de residuos impropios de una sociedad que se autocalifica como democrática, desarrollada y hasta madura. “¿Desarrollada y madura…?, dijo usted”. Cualquiera con poco ancho de frente debe tener el derecho y la necesidad de cuestionarse aquella afirmación con esta primaria pregunta. Pero ocurre que eso no pasa, o si pasa, no se oye, no trasciende: los altavoces de las masas no están para propagar los atisbos de razón. Así que, sin más rodeos, pues a cuenta del ministro típex ya he tenido que coger varias veces la goma (la que tengo ahora es de caucho, de las chachis, de las que lo dejan todo blanquito y sin marcas visibles ni huellas fósiles), quería decir y digo que el señor José Ignacio Wert tiene los días contados, y no sé si los contará todos hasta las elecciones generales de 2015 (igual el hombre no aguanta, que se le ve muy desquiciado), o si en cambio acumulará menos jornadas de trabajo, lo que, como es obvio, igual no solo depende de él. Ya ha quedado claro que, tras tanto meter la pata en el fango y tenerla que sacar en segundos (y van unas cuentas veces), tiene muy difícil hallar un zapatero capaz de dejar su calzado tan limpio y brillante como estaban las piezas tras sacarlas de la caja que las mantenía vírgenes. A Wert le ha pasado que se creyó que lo de ser de derechas y aplicar medidas reaccionarias era algo sin final, cojonudo, el mismo futuro, y ahora lleva un tiempo en que le pasan recaditos, recados y recadazos con mensajes de que se está pasando de frenada, que sus zapatos cada vez cuesta más limpiarlos y que en nada será imposible devolverlo a su forma física e intelectual anterior al nombramiento como ministro. ¡Ah…!, y algo muy importante: que a ver si se da cuenta de que con sus cosas y sus malos humores ahora sí está registrado que se pueden perder votos. Está bien lo de ser muy de derechas, ¡pero lo de perder votos…! Esto jode; esto sí que no conviene. Así que típex y a blanco, señor Wert. Ahora sí que se ha convertido, o lo han convertido, en nada que ya importe. Suele ocurrir en política que tal señal represente el paso previo al inicio de la cuenta atrás. Quizás sea solo cuestión de días o meses… O quizás no pase nada. No sé cuándo, pero sí que, tras el caso Erasmus, su último borrado con típex, está más muerto que vivo. Transformación, fango y ocaso: falta poner la palabra fin.

@gromandelgado