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Negro sobre negro – Por Claudio Andrada Félix

   

Una de las tácticas más usadas por cualquier tipo de poder ha sido siempre la de desunir y separar. Precisamente por eso, no es de extrañar que en ese pestilente caldo de cultivo afloren voluntades capaces de beneficiarse de esa desunión. Tal es el caso de las pretendidas prospecciones en aguas de Canarias por parte de la multinacional Repsol y aplaudidas a dos manos y con rabia por el ministro José Manuel Soria y su cohorte de acólitos peperos, insensibles con el abandono de las Islas en los presupuestos para 2014 por parte del estado, y entusiasmados con la posibilidad de que se encuentre petróleo (y de calidad) en el Archipiélago y desoyendo los riesgos evidentes que conllevaría esa actividad extractiva. Empezaron diciendo que se crearían 50.000 puestos de trabajo. Cuando se les contestó que esa era la cifra de los trabajadores de la citada petrolera en todo el mundo, los bajaron a 5.000 y, en este fin de semana, ha vuelto a bajar a 3.000; en definitiva, mentiras tras mentiras, con el único objeto o finalidad de extraer sus pingües beneficios de estas Islas y mandarse a mudar. Les da igual que nuestra economía dependa en más del 85% del sector servicios, concretamente del turismo. Les importa nada que ya desde los mismos sondeos se viertan materiales líquidos y sólidos al océano que circunda nuestras Islas, con el consiguiente peligro; les da igual que si se produce la extracción, Canarias quede en peligro constante de vertidos, que serían, además de catastróficos medioambientalmente, el hundimiento de nuestra economía. Les da igual. Pero como Repsol ha encontrado una fuerte contestación en Canarias, con más intensidad, si cabe, en Lanzarote y Fuerteventura, algo que me parece que debiera extenderse a la totalidad del Archipiélago, porque todos estamos afectados, pues resulta que regresa a la táctica que comentaba al principio: el insulto a todos los canarios, ofertando instalar la base logística en una de aquellas dos islas más orientales, y entonces sale a la prensa el presidente de la citada compañía petrolera, Antonio Brufau, hablando de cosas de las que no sabe e intentando dividir a los canarios ofertando un plato de piche con la condición de vernos pelearnos por la miseria y el lodo. No, señor Brufau, nuestra hambre es nuestra y nosotros la administramos. No necesitamos a alguien como usted que solo ve petrodólares y desprecia las recomendaciones de varias organizaciones ecologistas y medioambientales, que dicen a las claras el negro, más negro aún si cabe, futuro que tendría Canarias con el polvorín del petróleo siempre a punto de estallar. Las cosas claras, y el petróleo y la actitud de las multinacionales del desastre ecológico, negro, negro sobre negro.

claudioandrada1959@gmail.com