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Noticias – Por José David Santos

   

Dar la adecuada dimensión a una noticia es, en parte, uno de los grandes dilemas que plantea el ejercicio del periodismo. Un medio local como el nuestro centra el foco en los asuntos que, de un modo u otro, afectan o creemos que pueden ser parte de la vida cotidiana de nuestros potenciales lectores; eso no quiere decir que no debamos trasladar otras informaciones alejadas de lo cercano. Dicen algunos expertos que la apuesta por el periodismo hiperlocal es lo que puede sacar de la crisis al sector de los medios de comunicación; sin duda, que tu público cautivo -por cercanía geográfica y cultural- sea el objeto principal de tu trabajo parece lógico que dé sus frutos. No obstante, todos los periódicos locales seguimos conservando -cada vez con menos espacio, eso sí- secciones como internacional, como si alejarnos del todo de esa realidad más allá de las fronteras de nuestro terruño nos diera vértigo. Y algo de eso hay. La noticia que más me ha impactado en los últimos días nada tiene que ver con las trifulcas palaciegas de las administraciones canarias, ni ningún dato económico, ni siquiera la resolución judicial del terrible crimen de Vistabella. Fue algo sucedido en la inmensidad de un territorio, África, que estando tan cercano nos sigue pareciendo que pertenece a otro mundo. Ahí, a menos kilómetros de los que nos separan de Valencia o Sevilla, se produjo uno de esos dramas que si nos paramos a reflexionar empequeñece todas nuestras diatribas, problemas y dudas cotidianas. Mientras aquí dedicamos horas y horas al REF; el REA; el encaje de Canarias en la UE; la reforma laboral; las candidaturas de CC, PSOE y PP; mociones de censura; el CD Tenerife; si el comercio abre cuando llegan los cruceros o no a Santa Cruz; si los patos de La Laguna eran o no imprescindibles para la vida en Aguere… a tantas cosas que se llevará el paso del tiempo, porque, en el fondo, no son tan importantes, tenía lugar esta noticia: “Mas de 90 inmigrantes mueren de sed cuando cruzaban el Sahara; 52 de ellos eran niños (…). Los cadáveres estaban en un grave estado de descomposición y habían sido parcialmente devorados, probablemente, por chacales”. Pues eso.

@DavidSantos74