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País de cuchillas – Por Román Delgado

   

De la tan traída y llevada entrevista a la que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se sometió la semana pasada en su aposento oficial de Moncloa, para la radio pública, la Nacional de España (RNE), quizás lo más insultante fue aquello de que el gran jefe de este país llamado España espera un informe técnico para conocer con exactitud y en toda regla lo que él y su Gobierno deben hacer con el tan desdeñable e hipócrita, por no decir otras cosas, asunto de las cuchillas que ya se colocan en las vallas elevadísimas y dobles contra inmigrantes de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. El señor Rajoy, muy propenso a tomar decisiones a partir de mensajes impresos en negro y sobre papel satinado (manera dulce y tranquila de quitarse el muerto), el otro día se mostró incapaz, en aquella larguísima charla con un medio de RTVE, de decir algo acorde al respeto a los derechos humanos; o peor aún, se mostró incapaz de trasladar la más mínima decencia y el más chico de los respetos hacia gente desesperada que incluso es capaz de escalar una valla altísima, doble y minada de elementos punzantes; de cuchillas puestas para herir, para amordazar, para castigar la huida y para, ¡total…!, quitarse de encima el problema coñazo de verse obligado a gestionar una entrada irregular más en esta España torpe y bruta. Rajoy, que con la respuesta que dio a tal asunto polémico otra vez demostró que, como mínimo, le faltan luces…, y si no es así, pues mal vamos, que, en este caso, en vez de tener a un presidente sensible quizás lo que tengamos residiendo en el palacio de la Moncloa, nada que ver con un zoo, sea un ser frío e inmoral, insolidario y sobre todo inhumano. La respuesta de Rajoy a la pregunta de RNE acerca de las cuchillas en Melilla deja al oyente helado, aunque no a todos, que tanto se palpa la crítica rabiosa a esa salida charco de Rajoy como el coro sonoro de los que aplauden. En este grupo habrá más de uno que piense que, con tal de que no entren más…, lo que haga falta y hasta… Y ya se sabe que de casilla de cuchilla, con turno y un seis en el dado, se salta a bala, y de ahí hasta donde usted imagine. Luego ya se verá si se pide o no informe.

@gromandelgadog