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Las personas no son prioridad para todos – Por Casimiro Curbelo*

   

Cada vez es más evidente y, en consecuencia, más preocupante. El Estado se aleja de las personas. Las políticas que se aplican desde la llegada del PP al Gobierno de España suman cada día nuevos afectados y, lejos de sacarnos de la crisis, nos sumergen en el pozo de la destrucción. Se acabó el estado de bienestar en España. Primero se atacó al conjunto de los trabajadores, damnificados por una reforma que no ha traído más puestos de trabajo y sí recortes o congelaciones de salarios y reducción de derechos laborales, pero es que a renglón seguido y de forma sucesiva se han ido añadiendo modificaciones legislativas que a nadie benefician. Los hechos son contundentes y sirva como ejemplo que los cinco millones de parados que registraba nuestro país cuando accede al poder el Partido Popular rozan los seis millones un año después de los cambios impuestos, lo que equivale a una importante subida de la tasa de desempleo. 26 de cada 100 personas en edad de trabajar están hoy en paro, y esto es a nivel nacional, porque en territorios como Canarias, afectada igualmente por los progresos del PP, la cifra de desocupados se ha elevado hasta el 33% de la población activa. No queda ahí la cosa pues, cuando el Gobierno regional aún no ha ingresado a las Islas los fondos correspondientes a 2012 y 2013 -128 millones de euros pendientes-, se reducen las prestaciones para el desempleo en 2014 -40.000 parados del Archipiélago se verán afectados-.

Y se han reducido de manera alarmante las prestaciones para las personas dependientes, aquellas que necesitan ayuda para afrontar su día a día, del mismo modo que se ha atacado también el sistema de pensiones. Ya se ha cuantificado en un 20% la reducción del poder adquisitivo de los pensionistas canarios tras la reforma del sistema llevada a cabo -nueve millones de pensionistas de todo el país lo tendrán aún más difícil, pues las pensiones solo subirán un 0,25% en 2014, cuando también tendrán que afrontar un copago hospitalario del 10%-. Pero es que los jóvenes tampoco salen mejor parados. Pese a que todos somos conscientes de que sin jóvenes no hay futuro y de la importancia de favorecer la educación, se ha impuesto una nueva ley educativa, la conocida como ley Wert, que no convence ni a estudiantes, ni a padres ni a profesores.

La falta de diálogo, la vuelta a la religión en las aulas, los problemas de índole lingüístico -y, por ende, político- y la nueva vuelta de tuerca a la estructura de cursos y exámenes en educación primaria y secundaria son solo algunas de las cuestiones más polémicas de una norma con la que el principio de educación universal y gratuita se deja de lado en pro de un sistema excluyente. Reiteradas son también las denuncias de los colectivos universitarios, que advierten de que crecen las dificultades para formarse, puntualizando que todo aquel cuya familia no tenga recursos suficientes lo tendrá complicado.

Vamos hacia la privatización en lugar de a la mejora del sistema público y, por mucho que se diga lo contrario, no deja de ser cierto que se están dando pasos atrás en las becas. No solo hay menos dinero, sino que las exigencias que se imponen corresponden más a criterios de excelencia que a cuestiones de índole socio-económicas. Más de 600 jóvenes canarios tendrán que devolver las becas. Lo privado se impone, igualmente, en la sanidad, ya que no solo se ha recortado la asistencia a los inmigrantes sin papeles, sino también a los enfermos crónicos y a los pacientes en general. Recordemos que las Medidas Urgentes para la Sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, aprobadas por el Estado, no tienen otra finalidad que concretar el recorte de 7.000 millones en los presupuestos sanitarios.

Lo único que crecerá el año próximo es la deuda pública, que se sitúa prácticamente en el cien por cien del PIB.

Se puede decir más alto, pero no más claro. Sobran las muestras de que para el Gobierno del PP las personas ya no son una prioridad. Se prioriza un modelo de país que no se corresponde con las necesidades de España y sí con un idealismo político muy alejado de la realidad regional y nacional.

* PRESIDENTE DEL CABILDO DE LA GOMERA