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Política y empresarios – Por María Fresno

   

El otro día leí una definición perfecta de lo que puede ser un político: “Alguien que cree representar la opinión del pueblo sin habérsela preguntado jamás”. Un análisis perfecto que demuestra hasta dónde pueden llegar los tentáculos de la política. La avaricia y la ambición de los que ejercen esta vocación les lleva a pensar que pueden colocar a los suyos en los lugares estratégicos, independientemente de que sea o no el perfil adecuado para ejercer dicho puesto. Digo esto porque esta semana el periódico Canarias 7 adelantaba la intención del PP de promover al empresario grancanario, Luis Padrón, para dirigir Casa África, tras la inminente salida el próximo mes de enero de Santiago Martínez-Caro. Es obvio los esfuerzos que se están realizando desde las cámaras de comercio y desde el propio Gobierno regional por adentrarnos en este continente en pleno desarrollo y tan necesitado de infraestructuras. Canarias quiere posicionarse en primer lugar para ayudar al desarrollo africano, no solo por su posición estratégica, sino porque tiene los ingredientes (los medios) para hacerlo. Ahora bien, partiendo de esta premisa lo lógico sería que desde el Gobierno central se propusiera a un hombre (o mujer también) con el perfil adecuado para hacer este trabajo. Y sobre todo consensuado con el empresariado. Colocar a personas por afinidad o cercanía en lugares estratégicos es un error y esto es claramente lo que va a ocurrir en Casa África. El PP, por mandato de Soria, claro, ha colocado al presidente de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) y a su homólogo de la Cámara de Comercio. Ahora toca extender estos tentáculos a Casa África. En Tenerife, en menor medida, es Coalición Canaria quien lleva la voz cantante. Aunque política y empresarios se necesitan mutuamente para contribuir al desarrollo económico, las instituciones empresariales son para los empresarios y la política para los políticos. Si siguen intentando mandar en la gestión de las organizaciones empresariales, sin contar con los propios empresarios y basándose únicamente en afinidades o cercanía, las instituciones estarán abocadas al fracaso. No cumplirán con sus objetivos sino se deberán a los fines de quien los colocó en ese puesto. Una vez leí que la política es como una alpargata, da igual la derecha que la izquierda, lo importante es calzarse. En las organizaciones empresariales lo importante es el perfil profesional, no el partido al que es afín. Así debe ser.