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Silencio cómplice – Por Manuel Ortega

   

El pasado día 25 de octubre hubo en el Cabildo de Tenerife un pleno que sin duda pasará a la historia de la Corporación insular como El pleno del silencio. Algún poeta o juglar aburrido debería prestarles atención a los consejeros del PP ya que sus rostros melancólicos reflejaban una tristeza que seguro ayudaría a componer sentidos sonetos a la altura de Larra y Espronceda. Por mi condición de responsable de los transportes en la Isla me tocó defender una moción que hacía referencia a las tasas aeroportuarias. Es tema complejo que no expondré aquí en toda su extensión, pero sí reflexionaré sobre lo que considero un irresponsable comportamiento de los consejeros del PP. En Coalición Canaria venimos defendiendo desde hace mucho tiempo que Canarias necesita, desde el punto de vista fiscal y administrativo, un trato diferenciado por parte del Estado español. No se trata de obtener privilegios y prebendas, se trata de atender a un conjunto de ciudadanos que viven en un territorio distinto y diferente al del continente. Estas atenciones no son nada nuevo bajo el sol.

Si acudimos a la documentación histórica ya vemos que los mismísimos Reyes Católicos instauraron un sistema de franquicias con el objeto de hacer la vida más fácil y llevadera a los canarios. En aquellos lejanos tiempos se trataba fundamentalmente de que la deslumbrante competencia del Nuevo Mundo no arruinase el incipiente núcleo poblacional europeo que se estaba consolidando en las Islas Canarias. En definitiva, que la vida en Tenerife fuese lo suficientemente atractiva para que los súbditos de sus majestades no tuviesen que emigrar a otros lugares menos gravosos y con más expectativas de futuro. En esa legislación específica de inicios del siglo XVI se pueden encontrar los primeros textos jurídicos a los que los especialistas en la materia han denominado Fueros Canarios. Pues bien, nosotros con la moción que presentamos el pasado día 25 sólo pretendíamos que parte de los beneficios económicos, que son bastantes cuantiosos, de los que extrae AENA en territorio canario los invirtiese aquí, en la mejora de nuestras instalaciones; esa inversión incentivaría el empleo y generaría riqueza en el lugar que la produce. También les solicitamos a AENA que debería tener en cuenta las especiales características de los aeropuertos canarios de forma que las bonificaciones, que llevábamos pidiendo tres años con escasa atención, sean efectivamente aplicables en las islas sin que discriminen a nuestros aeropuertos frente a otros de la red del Estado. En fin, peticiones razonables y justas con el único objeto de defender a los tinerfeños. Pues los consejeros del PP, no sólo no se dignaron a contestar, no apoyaron la moción obedeciendo ciegamente las órdenes que le llegaban de Madrid. Calle Génova para más señas. Ellos sabrán lo que hacen; nosotros se lo recordaremos a menudo.

*DIRECTOR INSULAR DE MOVILIDAD