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El revés y el derecho > Juan Cruz y Juan Manuel Bethencourt

La tele pública / Un sueño factible – Por Juan Cruz y Juan Manuel Bethencourt

   

La tele pública – Por Juan Cruz

Lo que ha pasado en Valencia con Canal Nou es una materia de reflexión que nos conviene también en Canarias. Yo te digo lo que pienso sobre los medios públicos y estoy atentísimo a lo que me digas. En primer lugar, lo público es de todos; Canal Nou había sido sistemáticamente utilizado, en su versión radiofónica y en su versión televisiva, para apoyar al poder político, sobre todo en las épocas de Zaplana y de Camps; esas gestiones condujeron al abismo profesional a la cadena pública y la llevaron también al más estrepitoso de los fracasos comerciales y de audiencia. Las barbaridades cometidas se cuentan ahora como si hubieran ocurrido en la Rumania de la dictadura o en la época actual de la Venezuela de Nicolás Maduro. Un desastre. Los sucesivos presidentes colocaron en los órganos directivos a gente de su más directa servidumbre, hasta tal punto que uno de los abanderados de Gürtel recibió el encargo de dirigir Canal Nou sólo porque lo querían ahí los corruptos. Un desastre mayúsculo. Ahora el presidente Fabra se ha saltado la legalidad y ha aprovechado que el Ere que presentó la compañía ha sido desautorizado para cerrar el canal. La repulsa es general, no sólo por el cierre sino porque el poder político no ha hecho autocrítica de los desmanes y ha culpado a los trabajadores, sobre todo a los sindicatos, del desenlace, como si él mismo y sus antecesores fueran inocentes de todo el proceso. Un medio público regional es imprescindible, no sólo porque lo dice la ley, sino porque se ha convertido en una necesidad ciudadana. Lo que es impresentable es hacer lo que se ha hecho en Valencia. Defiendo los medios públicos, creo que son vitales para revitalizar las relaciones sociales, culturales y políticas de los pueblos. Y pienso que han de defender sobre todo la cultura, la densidad de la reflexión, la educación. Creo que es una buena materia para pensar, querido Juan Manuel.

Un sueño factible – Por Juan Manuel Bethencourt

Te agradezco el interés, querido Juan, aunque difícilmente alguien podrá verse sorprendido por mis reflexiones. A los 45 y con más de dos décadas en el oficio, uno escribe muy sereno porque se considera, tal y como cantaba Fito Páez, vivo y enterrado, un estado que aunque no lo parezca resulta muy reconfortante. Lo primero que quiero decir es que coincido contigo en la conveniencia de que exista un canal televisivo autonómico público en Canarias. Quizá muchos directamente dejen de leer esta carta, pues se ha extendido la especie, falsa por supuesto, de que el déficit público es todo él culpa de los medios de comunicación públicos. Sin embargo ocurre que en Canarias no existe un soporte de comunicación con auténtica dimensión archipielágica: Radio Nacional y Televisión Española lo fueron, pero ya no, pues esa condición murió con la reconversión del ente impulsada por Rodríguez Zapatero. Los medios privados, sacudidos por la crisis, se arriman a la cuota de audiencia y los anunciantes, como resulta lógico por otro lado, ningún reproche al respecto. De modo que esa soñada corporación pública autonómica tendría que asumir, en primera instancia, un par de tareas muy claras. La primera, contribuir a la cohesión de Canarias, venciendo esa tendencia pertinaz nuestra a considerarnos la suma de siete islas no siempre bien avenidas. Esta es una misión irrenunciable, y no pasa tanto por la audiencia y la televisión espectáculo sino por la cercanía. Luego, debe ser una televisión de calidad, receptora y canal de impulso para las mejores ideas que sea capaz de generar esta sociedad isleña. La calidad, la excelencia, el genuino afán de superación, también pasa en este caso por la independencia, sin medias tintas, con mecanismos explícitos para garantizar no que la política, sino la insufrible guerra partidista, termine por contaminar el ambiente y los contenidos del canal. Finalmente, tiene que ser claramente una ventana de Canarias hacia el mundo. Y todo esto es, obviamente, factible dentro del marco legislativo actual.