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Vino el lobo – Por Francisco Pomares

   

Entre viajes de ida y vuelta a Barcelona, cartas a las altas magistraturas del país que no se acaban de enviar y comparecencias parlamentarias asirocadas, el presidente Rivero parece decidido a que esta vez se líe bien liada con la financiación. Por primera vez en años, el Gobierno en pleno está entonando la misma cantinela. Y se tira de todo lo que hay a mano: de la conciencia de identidad, del desafecto presente, presunto o futuro, de los informes aún no publicados del ministerio de Defensa y hasta de las ocurrencias chiripitiflaúticas del equipo médico habitual. La cosa es dejar meridianamente claro a los ciudadanos de las islas que en los próximos meses el Gobierno Rajoy va a diseñar un sistema de financiación que al final dejará a Canarias aún peor de lo que esta, para intentar atender las exigencias catalanas y los problemas de una comunidad rica -la de Madrid-, instalada, por cierto, en una política fiscal contraria a la del Ministerio de Hacienda, que al final se costeará con recursos de todos.

Por esta vez, Rivero y su Gobierno no sólo dicen la verdad, sino que se quedan cortos. El Gobierno de Madrid no cumple ni con el espíritu de la Constitución ni con la letra del REF cuando la financiación que llega a Canarias es de 333 euros menos por habitante que la que se reparte de media en el conjunto de España. Antes de las últimas decisiones del Gobierno Rajoy podía argüirse que las cifras no eran del todo reales, porque se hurtaba de la cuenta de la financiación a Canarias los recursos que llegaban por convenios y ayudas de Estado. Lo que pasa ahora es que el PP -instalado en su política de uniformización- ha decidido liquidar los convenios de Carreteras y de Empleo, y las cuentas no salen de ninguna manera. Canarias está siendo hoy peor tratada por el Estado, por su Gobierno -y en derivación política, por el PP-. Peor de lo que había sido tratada en los últimos veinte o treinta años. Y no se trata sólo de la crisis, sino de la comparativa regional considerando la situación de escasez general y de recortes a todas las comunidades. Aquí recibíamos por dos vías -financiación y convenios- y la suma de ambas nos acercaba bastante al objetivo descrito en el REF. Ahora se nos reduce como a todos -en algunas cosas más que a otros, en otras menos- y se nos pone el marcador de los convenios casi a cero. El daño es doble.

El Gobierno regional tiene motivos para sentir que existe maltrato a Canarias. El problema es que -después de veinte años reiterando la misma queja- ahora la gente está preocupada por pagar la hipoteca y llenar la nevera, y los dineros que le lleguen al Gobierno de Canarias parecen importar una higa.