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La belleza – Por María Vacas Sentís

   

Hoy escribo sobre la belleza. La belleza que recorre los gestos nobles del ser humano, la belleza rebosando las obras de arte hasta escapar de los marcos de los cuadros; la belleza de las luchas justas; de la solidaridad y la dignidad, como caminos de luz hacia la utopía; la belleza indomesticable de la libertad, de la fantasía y la imaginación; la belleza multicolor de las pieles y paisajes del mundo; la belleza sentimental de las poesías de amor; la belleza del despertar de la conciencia, el placer del pensamiento, de crecer por dentro; la belleza mística de los atrios de los monasterios; la belleza certera de la música que nos arrastra a otro tiempo y lugar; la belleza del dirigente incorruptible que vence a la muerte; la belleza de las multitudes latiendo por unos ideales hermanos; los discursos sentidos y verdaderos; el amor por la gente humilde, por los bateados por la vida, supervivientes de un mundo cruel y contaminado.

Pero también existe la belleza chiquita y cotidiana, de apariencia discreta pero rezumante de verdad; la belleza impregnando la melancolía de las cartas viejas, la gaveta con sus conchas olvidadas y aquel mar de la niñez; la belleza en la mirada de los niños, su alborozo feliz en la libertad de los patios de colegio; la belleza querida en los rostros impresos de los que ya se fueron; la belleza en las manos que aman el trabajo bien hecho; la calidez mágica del sol: correr bajo la lluvia; el aire fresco tras la tormenta; la bendición de andar vivo, de despertar junto al ser amado; la caricia, el beso, la piel; el paseo entre el verdor que nos abre los ojos, inundando la mirada; las flores en su alfombra de colores inexplicables; el resplandor de los atardeceres, y el mar, siempre el mar, como sueño y horizonte de libertad.

Con sus maletines de mentiras y su alma negra los ladrones del porvenir intentarán ponerle precio a la belleza, venderla, privatizarla, acotarla, falsificarla o cambiarle el nombre. Pero nunca nos la arrebatarán. Porque toda la belleza del mundo es nuestra, del ser humano.

mvacsen@hotmail.com