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Cabo Verde – Por Rafael Muñoz Abad

   

Ante la incapacidad, el tedio y la charlatanería del desgobierno de Canarias, al que ni culpo ni eximo más allá de la patológica falta de miras del propio estado español respecto a convertir el archipiélago en una plataforma de hacer negocios con África, otros sí que perciben la oportunidad del nexo continental y bogan por ir situándose en la encrucijada atlántica. Brasil es una potencia regional que busca proyección global y ya apunta al continente africano. El gigante sudamericano ha visto en Cabo Verde una coyuntura ideal para su industria de bienes de consumo a la hora de acceder a los mercados del África occidental; apostando por convertir las islas en un hub que sea la primera fase de una gran rotación marítima, que le conecte con el África lusófona con la que comparte una rica herencia cultural y emocional en forma de los millones de brasileños cuyos ancestros fueron esclavizados por la trata en Angola o Bissau.
Cabo Verde parece destinado a ocupar la vacante que Canarias deja pasar en lo relativo a consolidarse cual plataforma de distribución comercial de cara al África inmediata. La reciente línea marítima, gestionada, como era de esperar, por un operador holandés, gente avezada, unirá en cinco días de mar los puertos de Mindelo y Praia con Mucuripe. Los empresarios brasileiros ofrecen aquello que los consumidores africanos pueden comprar y necesitan: alimentos no perecederos, calzado y ropa, mobiliario, material de construcción y manufacturas simples; ¿algo muy distinto de lo que Canarias podría brindarles? La cuestión es tener una voluntad real. Y es que la ocasión es un potosí. Dakar es el puerto del Sahel y no hay mercadería en Mali o Níger que no entre por sus enormes muelles. El monopolio de las navieras francófonas podría tener ahora un competidor potencial si la aventura brasileña llegase a fraguar. Cabo Verde, con su dinámica y fresca democracia, es un serio rival para Canarias llegado el momento de aspirar a ser ese hub de entrada a África. Ellos ofrecen facilidades a la inversión y nosotros burrocracia. Cabo Verde, como me relató un empresario en su aeropuerto, mira hacia Europa y América; opositando a ser intermediario y socio con el continente y camino de lograrlo va.

Rafael Muñoz Abad del CENTRO DE ESTUDIOS AFRICANOS DE LA ULL
cuadernosdeafrica@gmail.com