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Fallece Enrique Fernández Caldas, exconsejero regional de Educación

   

Enrique Fernández Caldas (izquierda) junto a Wolfredo Wildpret de la Torre,

Enrique Fernández Caldas (izquierda) junto a Wolfredo Wildpret de la Torre , tras el homenaje que recibió en enero. / DA

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

La educación en Canarias perdió en la noche del sábado al domingo a uno de sus nombres más ilustres. El que fue rector de la Universidad de La Laguna (ULL) y consejero regional de Educación Enrique Fernández Caldas falleció en Tenerife a los 90 años. Sus restos fueron velados ayer en el tanatorio de Santa Lastenia y hoy recibirán sepultura.

Nacido en la Villa de Mazo (La Palma) en 1923, Fernández Caldas era licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de La Laguna (ULL), de la que fue rector entre 1973 y 1976. Antes, en 1962 accedió como investigador y profesor al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), cuando la institución estaba en pleno proceso de desarrollo. También trabajó para la British Council y el Instituto Internacional de Estados Unidos, además de participar como investigador invitado en las prestigiosas universidades de Arizona, Colorado, Wisconsin y Logan de ese país. Además, en su isla natal fue director del Centro Asociado de la Universidad de Educación a Distancia (UNED).

Junto a su destacada trayectoria docente e investigadora, en el terreno político Enrique Fernández Caldas ejerció como procurador en Cortes en la décima legislatura y como miembro del Consejo Nacional de Educación. Posteriormente, fue nombrado consejero de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias entre 1987 y 1989, con Fernando Fernández como presidente del Ejecutivo.

Entre sus reconocimientos, Fernández Caldas fue distinguido con la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio y la Gran Cruz al Mérito Militar. También era miembro de la Orden de Andrés Bello de Venezuela y Caballero de la Orden de Las Palmas Académicas de la República Francesa.

En diciembre de 2002, en presencia de numerosas autoridades regionales, insulares y locales, el pleno del Cabildo de La Palma le entregó en sesión extraordinaria el título de Hijo Predilecto de la Isla, por su gran valía personal y su extraordinaria trayectoria profesional. En el acto de entrega del galardón, el entonces presidente de la corporación palmera, José Luis Perestelo, destacó la labor del homenajeado, al que calificó de “inteligente, sereno, discreto cuando hay que serlo y que sabe diferenciar a los amigos de los enemigos”, añadiendo que Enrique Fernández Caldas era “un hombre fiel a La Palma porque ser palmero significa llevar el nombre de la Isla a cuestas”.

A Fernández Caldas se le atribuye el impulso definitivo a las dos universidades canarias, “para satisfacer las demandas existentes en las dos provincias y superar el pleito insular”, confesó tras ser nombrado consejero del Gobierno centroderecha presidido por Fernando Fernández, entonces en el CDS.

El 28 de enero de 2013, la Facultad de Biología de la Universidad de La Laguna, en el marco de la segunda edición de su congreso de estudiantes, le hizo entrega de la Medalla de Honor del centro, que también recayó en su compañero y amigo Wolfredo Wildpret de la Torre.

De Enrique Fernández Caldas, la vicerrectora de Investigación y Transferencia del Conocimiento, Catalina Ruiz, destacó su vasta labor investigadora, “que compaginó su amor por la ciencia con su vertiente docente y de gestión; no en vano fueron señeros profesores y, en el primer caso, rector de la ULL en los años setenta”.

En aquella ceremonia, Fernández Caldas se mostró muy agradecido por la concesión de este galardón, que representaba, dijo, “un hito colectivo en el sentido de que se trata de un reconocimiento colectivo a un conjunto de personas muy motivadas dentro del centro docente.

Las mismas penurias de antes

En una de sus últimas intervenciones en público, con motivo del homenaje que le hizo la Universidad de La Laguna el pasado mes de enero, Enrique Fernández Caldas recordó sus años de rector al frente de la ULL, cuando la institución lagunera apenas contaba con 13.000 alumnos y un presupuesto muy exiguo, frente a los mil millones de la Universidad de Berkeley en esos años, señaló. “Las penurias económicas de aquel entonces son las mismas que se repiten hoy”, manifestó.