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Francisco Perera: “La crisis ha hecho proliferar los casos de intrusismo y las ofertas imposibles”

   

Francisco Perera Molinero

Francisco Perera Molinero. | JAVIER GANIVET

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz

Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de La Laguna y especialista en Estomatología y Ortodoncia, Francisco Perera Molinero suma una amplia trayectoria profesional en el ámbito sanitario, lo que le llevó a la Presidencia del Colegio Oficial de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife. La entidad acaba de poner en marcha la campaña Tu boca no está de oferta, que pretende combatir las malas prácticas que puedan suponer un riesgo para el paciente, un problema que ha aumentado con la crisis.

-¿En qué consiste y cuáles son los objetivos de la campaña?

“Es una campaña orientada a la defensa del paciente, porque queremos que se implique y que cuando tenga dudas sobre una oferta que pueda ser engañosa, por lo barato incluso, consulte con el colegio para saber si el tema es serio o no; o si sospecha que la persona que lo está atendiendo pudiera no ser un profesional colegiado, que se anime a denunciar y se informe para poder protegerse de los riesgos que puede correr su boca”.

-¿Han notado, en el actual contexto de crisis, más casos de intrusismo profesional?

“En el caso de nuestra profesión estamos notando dos factores que conviven, como son la propia crisis y la enorme cantidad de profesionales nuevos que están saliendo de las facultades públicas y privadas que hay en España. De hecho, el número de profesionales se ha multiplicado de una forma desordenada, y eso provoca que aparezcan empresas o particulares que hacen ofertas que en muchos casos rozan lo imposible, porque se están ofreciendo tratamientos por debajo de su propio coste. El colegio no entra en juzgar ese tipo de ofertas agresivas, pero sí estamos atentos por si se estuvieran utilizando materiales ilegales o los propios tratamientos fueran engañosos para los pacientes”.

-Pero imagino que en muchos casos es complicado distinguir entre una de estas ofertas y un tratamiento engañoso, ¿no?

“Es verdad. El problema es que estamos cayendo en un mercantilismo salvaje, donde parece que se puede hacer cualquier cosa con tal de atraer a un paciente. Y desde el colegio entendemos que esto no debería ser así; la profesión tiene que mantener una cierta dignidad, para sostener el nivel alto que siempre ha tenido, y no podemos caer en un tipo de oferta que roza la que se puede ofrecer en un supermercado o una tienda de ropa”.

-¿Tiene el colegio y la administración mecanismos de defensa frente a este tipo de situaciones?

“Los mecanismos son complejos y caros; lo primero que necesitamos para detectar a un intruso o una oferta engañosa es que el propio paciente denuncie. Una vez que se denuncia, tenemos que demostrarlo ante el Servicio de Acreditación del Servicio Canario de la Salud, que es quien se ocupa de estos casos. Y demostrarlo no es fácil, porque muchas veces implica la colaboración de profesionales de otras áreas, y eso tampoco es barato. Hay que aportar pruebas, ir a juicio y luego ganarlo. No contamos con demasiados medios, pero ahora mismo tenemos cinco casos de intrusismo profesional en los tribunales, y será la justicia la que dictará sentencia”.

-Otro de los problemas que está generando la crisis es que la gente ha dejado de considerar la salud bucodental como una prioridad…

“Sin duda. La salud de la boca nunca ha sido una prioridad para el español; de hecho, respecto al ciudadano medio europeo, los españoles somos los que menos vamos al dentista por prevención, al menos una vez al año. Dicho esto, siempre hemos considerado la boca como un órgano de segunda categoría, e incluso existía la creencia de que se pueden perder los dientes sin ningún tipo de problema, cuando realmente no es así. La boca tiene que estar bien estructurada y completa, y es importante para la salud general del cuerpo. Este concepto, por un motivo o por otro, no lo hemos conseguido transmitir bien a la población, aunque quizá también influye que la salud bucodental no está incluida en las prestaciones de la Seguridad Social, por lo que el paciente debe echar mano de sus recursos y ahorros para costear los tratamientos. Y si este dinero está dedicado ahora a sufragar gastos básicos de alimentación o vivienda, la boca pasa a un tercer o cuarto lugar en la escala de prioridades de la ciudadanía. Por tanto, la crisis influirá en que dentro de unos años tengamos una peor salud bucodental”.

-En esa misma línea, existe una demanda histórica por parte del colectivo profesional de una mayor vinculación con el sistema sanitario público, ¿no es así?

“Por supuesto. Nosotros ahora mismo estamos dentro del sistema público a través del Plan de Atención Dental Infantil de Canarias (Padican), que es una iniciativa puntera a nivel nacional. Hemos llegado a un acuerdo por el cual los niños de entre 6 y 15 años se benefician de una atención gratuita, algo que no todas las comunidades autónomas tienen. Es un paso importante, y se va a continuar los próximos años, lo que supone un éxito dado el actual contexto de recortes. Sin embargo, los adultos y personas mayores no tienen esa atención, y para mí resulta inexplicable que la boca sea el único órgano del cuerpo que esté fuera de la Seguridad Social”.

-¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta la profesión y el propio colegio de dentistas?

“El principal reto al que nos enfrentamos ahora es el de conseguir adecuar los tratamientos al momento que vivimos, intentar, sin prescindir de la calidad y la formación de los profesionales, mantener un nivel alto y acercarnos más a la población. La mejor forma de lograrlo es a través de la prevención, para evitar que muchos procesos se cronifiquen y luego la atención sea más costosa, que quizá es lo más complicado. Como se suele decir coloquialmente, siempre será mejor prevenir que curar”.

-En ese sentido, ¿qué importancia tienen las campañas y acciones que lleva a cabo el colegio?

“Son básicas para lograr este objetivo. A lo largo del año desarrollamos muchas campañas de prevención, como las de salud y embarazo, de prevención del cáncer oral, la de diabetes y salud oral, esta que estamos desarrollando ahora de ‘tu boca no está de oferta’,… Hay quien opina que estas campañas no nos corresponden a nosotros, porque sería la Consejería de Sanidad quien debería llevarlas a cabo; pero si la Administración no hace sus deberes, debemos ser nosotros quienes lo hagamos, porque queremos acercar la figura del dentista a la gente, para que no nos vean tan caros y difíciles de acceder. En general, la población sólo acude al dentista cuando le duele una pieza o tiene un problema grave, y eso siempre saldrá más caro que si acude una vez al año aunque no le duela nada”.