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Funámbulos – Por César Martín

   

Los funámbulos son una metáfora de la vida. Existencias buscando equilibrios para poder seguir adelante, como hiciera Philippe Petit en las desaparecidas Torres Gemelas. Aquella mañana de agosto de 1974 cruzó, como por arte de magia, la distancia entre los dos edificios a más de cuatrocientos metros sobre las calles de Manhattan, decidido y confiado. Abajo, sólo el vacío y un buen puñado de viandantes atónitos. Miedos e inseguridades a un lado y un solo objetivo: llegar al final del tramo. Una mala decisión podría haber sido fatal. La única manera de salir victorioso era continuar con convicción. A mitad de camino, una parada, el saludo al público y la sonrisa del que se siente en medio de algo grande. Luego continuó hasta el final, avanzó seguro de sí mismo y llegó al otro lado. El francés era como Nieve, el personaje que describiera Fermine Maxence en su novela homónima, “su vida seguía una sola línea. Recta”. Nuestro día a día es un auténtico ejercicio de funambulismo. Transitamos en la cuerda floja. Un camino de equilibrios constantes que transitan entre lo tortuoso y lo maravilloso; una balanza en la que hay que intentar mantenerse erguido. Los contrarios, el yin y el yang, elementos que necesitan ser nivelados. Tomamos decisiones buscando estabilizar lo vivido. Es importante ponderar entre el furor de la emoción y la tristeza de los sinsabores. No vives en el cielo, tampoco esto es un infierno. Contempla el camino, claro, despejado y rectilíneo. Bajo los pies un mundo de inseguridades, complejo y con trabas. El pánico y el miedo se apoderan de nosotros y las caídas son inevitables, pretendemos tomar otros caminos con curvas, vías sin destino. Algunos vientos tratarán de tumbarte, hay quienes desean verte en el suelo. No hay una red para sostenernos; no nos prometieron un jardín de flores, el peligro de estar vivos. No hay otra alternativa dado el caso: levantarnos y volver a subir a la cuerda. Hay que encontrar puntos de apoyo, lugares sobre los que coger aire y respirar. Si queremos alcanzar nuevas cotas no queda otro remedio que mirar al frente y avanzar decididos. Nadie puede recorrer el camino por ti. Si te desplomaste otra vez vuelve a intentarlo. Agárrate fuerte al contrapeso. Empieza por dar el primer paso.

@cesarmg78