X
a babor > Francisco Pomares

Inversión demográfica – Por Francisco Pomares

   

Canarias es la región en la que con mayor intensidad se ha registrado la reducción del número de nacimientos que se produjo de manera general en toda España durante el primer semestre de este año. En Canarias, la natalidad ha caído casi un 16 por ciento, mucho más del doble que en el conjunto español. El parón supone además que las islas se conviertan, en este pasado semestre, y por primera vez en su historia, en un territorio en el que muere más gente de la que nace. Aunque estemos hablando aún de diferencias pequeñas entre nacimientos y defunciones, de apenas 63 personas, se trata de un dato realmente preocupante.

Sin duda, existe una explicación a este enorme retroceso de la natalidad, que se vincula a la crisis económica: con la que esta cayendo, la gente prefiere no complicarse trayendo hijos al mundo. Los retrocesos en la natalidad de un territorio son el mejor índice del pesimismo de sus habitantes. Ningún país -excepto los extraordinariamente superpoblados- se alegra cuando se producen caídas importantes en su natalidad. El crecimiento económico y el desarrollo tienen mucho que ver con una demografía moderadamente expansiva. Por eso los Gobiernos europeos alientan medidas para incentivar el crecimiento demográfico, algunas tan desafortunadas como aquél cheque-bebe tan poco socialista de Rodríguez Zapatero, que premiaba con la misma cantidad el nacimiento de un nieto de Botín que el de la hija de una mujer soltera en paro.

Pero volviendo a la sorpresa que suponen loas datos de Canarias este pasado semestre, aquí lo importante es determinar si se trata de algo pasajero o de una tendencia. Todo apunta a que sea una tendencia, muy agravada por la crisis. Lo preocupante es el impacto futuro que una inversión en las pirámides de edad provocarían en la sociedad canaria, con un envejecimiento creciente de la población y un probable colapso en el sistema de pensiones.

Desde el punto de vista demográfico, Canarias ya es una sociedad madura, y si estos datos se mantuvieran durante unos años, podríamos decir que incluso tirando a pocha.

En los últimos años, desde el Gobiernos de Canarias se ha demonizando el impacto de la emigración sobre el mercado de trabajo. Pero sin los nacimientos que aportan las mujeres emigrantes, en Canarias y España la tasa de natalidad sería de las más bajas de Europa. La paradoja es que quizá en los próximos años dependa de los emigrantes que podamos seguir cobrando las pensiones.