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“La ilusión que no nos la quite nadie, pero no podemos cambiar el discurso”

   

Álvaro Cervera

Álvaro Cervera. | S. M.

MARTÍN-TRAVIESO | Santa Cruz de Tenerife
Fotos: SERGIO MÉNDEZ

Álvaro Cervera vive uno de sus momentos más felices en la entidad blanquiazul. Su equipo ya cuenta con el respeto del resto de conjuntos de la categoría. Incluso ha logrado revertir la actitud derrotista que tenía la afición, por otra triunfalista. No obstante, el preparador de los blanquiazules avisa que el objetivo no ha cambiado ni un ápice.

-Tras ocho semanas consecutivas sin perder y con cinco puntos por encima del descenso, ¿están donde se merecen estar?
“No estamos donde nos merecemos y esperaba estar a estas alturas quizá más apretados por abajo, pero no estamos donde nos merecemos. Merecemos estar algo mejor. Recuerdo muchos partidos que perdimos (Lugo, Mallorca o Huelva) en los que podíamos haber sacado algún punto, por lo que hoy estaríamos un par de puestos más arriba. Todo está muy igualado en cuanto a juego y son pequeños detalles por los que ganas o pierdes partidos. Esos detalles son los que antes a nosotros nos penalizaban mucho y ahora tenemos un poco más de suerte o estamos más atentos, por eso nos va mejor”.

-¿La noche del pasado miércoles fue la más feliz que ha pasado desde que es entrenador del CD Tenerife?
“Seguramente. Nuestra felicidad estuvo acompañada por la de la gente que estaba en la grada. Hubo partidos de los que perdimos y estaba satisfecho, pero la gente estaba disgustada porque el partido no se había ganado. Sin embargo, no me di cuenta hasta el final la trascendencia que tenía ese partido para la ciudad, para la afición, para el Tenerife, y la verdad es que fue un día muy feliz”.

-¿Preparó de manera diferente ese partido?
“No. Suelo dar una charla antes del partido y este no fue diferente. En este tipo de partidos no hay que hablar mucho, solo hay que dar algunos apuntes”.

-¿Lo que dijo Sergio Lobera, entrenador de la UD Las Palmas, en la previa del derbi, pudo influir positivamente en el estado de ánimo de la plantilla?
“Seguramente. Yo no lo utilicé, pero seguro que si yo soy futbolista y el entrenador contrario dice esas palabras y las leo, seguramente me sentiría un poco tocado, pero ya digo que no las utilicé. No las recorté, ni las puse en el vestuario, ni cosas de esas”.

-¿Le sorprendió que Lobera apostase por Aranda en el ataque?
“Desde luego. De hecho, media hora antes de empezar a calentar empieza la charla, pero ese día la retrasamos 10 minutos porque no nos cuadraba la alineación. Estuvimos Rober y yo haciendo todo lo posible para plantearnos cómo nos iban a jugar. No nos cuadraba lo de Aranda. Nos cogió de sorpresa, pero se lo explicamos a los jugadores y ellos lo entendieron a la primera”.

-¿Desde qué día tenía definido el once inicial?
“Desde el lunes por la noche, salvo un puesto que tenía la duda de poner un poco más de velocidad o de calidad. No teníamos bajas, por lo que lo tenía claro”.

-¿Entiende que después de ocho semanas consecutivas sin perder, la gente se ilusione y cambie un poco el discurso?
“Que la gente se ilusione lo entiendo, pero que cambie el discurso no. Todos tenemos ilusión y nos ilusionamos con la posibilidad de ir a Córdoba, ganar y ponernos un poco más cerca. Pero lo que no podemos hacer es pensar en otra cosa que mirar los puntos que tenemos y saber que nos queda menos para lograr la ansiada permanencia, que es nuestro objetivo. La ilusión que no nos la quite nadie, pero no podemos cambiar el discurso. Eso sería un error y jugaríamos equivocados contra los rivales que creemos menores, que en realidad son con los que vamos a pelear por mantener la categoría. Tenemos que hacer lo que hemos estado haciendo hasta ahora, que es jugar pensando que tenemos que permanecer y con intensidad ante cualquiera. El discurso cuando no ganábamos ya sabemos el que era. Había que cambiarlo todo, desde los jugadores hasta el entrenador. Todo estaba mal. Esperemos no llegar a esa situación otra vez, pero como yo digo, las personas no cambian, lo que pasa es que pierden fuerza. En cuanto vuelvan a cogerla, van a volver a lo mismo. Todos esos que abogaban por el cambio de entrenador y que decían que tenemos una plantilla corta nunca tenían un discurso claro. Era todo intangible. Decían que había que cambiar el entrenador sin una razón lógica, ya que el equipo no estaba jugando mal. Es verdad que la plantilla podía tener un poco de inexperiencia, pero la experiencia no se gana firmando jugadores de 35 años. Se gana dándole partidos a los que tienes y en los que confías. Así se coge. No era un discurso aquel que me preocupaba en demasía. Me preocupaba mi puesto, ya que quiero seguir entrenando, pero nunca se argumentó nada en contra del equipo, ya que era imposible”.

-Ahora que el mercado de invierno está a la vuelta de la esquina, ¿a esta plantilla se la puede mejorar?
“No soy partidario del mercado de invierno por varias razones. Mi experiencia me dice que casi nunca me ha solucionado nada. Ahora mismo no tenemos la posibilidad de acudir al mercado como ha hecho el Tenerife en otras ocasiones, por lo que tienes que incorporar jugadores muy puntuales. Con eso me refiero a jugadores de Segunda que no estén jugando, pero a lo mejor esos no nos interesa, o a jugadores de Primera que no estén jugando, que a esos no podemos llegar. Entonces no lo veo claro. Además, el compromiso que adquiere el vestuario con el cuerpo técnico, y viceversa, no se puede romper. Si logramos meter a una pieza que nos hace falta sin romper el compromiso, perfecto. Pero si metes a dos o tres jugadores y trastocamos al grupo, pues no me gusta. Confío mucho más en el grupo que en las individualidades. Otra cosa es que un jugador que está jugando poco quiera salir porque tenga alguna oferta. Eso se vería con la naturalidad que se tiene que ver. Otra cosa es que salga un jugador de un puesto muy específico, entonces hay que fichar. Para poner un ejemplo muy nombrado: el de Ayoze. Si Ayoze se va, nosotros nos podemos quedar con Aridane, Borja y Guillem, pero no tenemos lo que tiene Ayoze y eso habría que buscarlo. Seguramente no lo encontraremos”.

-¿Cree que hay un riesgo real de que Ayoze se vaya en enero?
“No lo sé. Llevo 30 años en la Península y tengo conocidos en todos los equipos. Esos te llaman, te dicen y te cuentan, porque lo vienen a ver y demás. Y cuando lo vienen a ver tanto, no es para ver cómo juega. Es para dar una respuesta afirmativa o negativa. Luego pienso que no se irá al escuchar las cosas que dice el chaval. Al final, no tengo ni idea de lo que va a pasar con Ayoze”.

-¿Casos como el de Alberto o Guillem Martí, que cuentan con pocos minutos, tendrán solución en el mercado de invierno?
“Alberto es un jugador que tiene que jugar, no puede estar todo el año parado. Tiene que demostrarnos el nivel que puede dar, pero jugando. El caso de Martí es diferente. Si no pide salir, yo como entrenador no lo obligaría. Fue parte del ascenso y se merece estar aquí. Hay casos y casos. El primero es patrimonio del Tenerife y tenemos que saber hasta dónde puede llegar, mientras que el otro es un jugador con el que hay que aportarse bien y que él tome la decisión que quiera tomar”.

-¿Cómo está gestionando que pesos pesados del vestuario no estén teniendo el protagonismo que esperaba?
“Pues con pena. Son excelentes personas y futbolistas y noto que su estado de ánimo ha cambiado al pasar de jugar a no jugar. Yo tengo que decidir y hago lo que creo que tengo que hacer por el bien del equipo, pero eso no quiere decir que no tenga pena por que Luismi Loro no esté jugando demasiado o que Llorente esté igual. Al final hago lo que tengo que hacer”.

-¿Podrían desestabilizarse Bruno, Ayoze o Suso porque su futuro más allá del 30 de junio no está claro?
“No. Son chicos muy centrados y que quieren que los renueven aquí, o por lo menos esa es la sensación que tengo. Pero yo soy el entrenador y yo estoy hoy, pero a lo mejor dentro de dos semanas no estoy. Hay personas en el club que tienen que tomar esa decisión. Si yo el año que viene entrenase en otro sitio, intentaría tener a Suso y a Bruno”.

-Ayoze, Suso o Aridane acaparan muchos titulares, pero sin embargo Aitor Sanz hace un trabajo imprescindible para el equipo. ¿Está poco valorada su labor?
“Me encanta verlo jugar. Es un chaval callado, entrena como ninguno y es el primero que te pregunta todo. Es un clon de Ros, pero ahora le veo mejor que Iñigo. Es el típico jugador que siempre me ha gustado. Teníamos la duda de lo de las tarjetas, ya que en Segunda llegas más tarde a la presión porque los rivales tienen más calidad. Pero ahora ha ganado en seguridad y se merece un elogio”.

-¿Le da mala espina que el próximo rival esté en plena crisis, o por el contrario lo prefiere?
“Me gusta más que lleguen después de ganar. El Córdoba es un equipo de muy buenos futbolistas, especialmente en la parte de arriba. Si queremos ganar, no pensemos en atacar bien. Pensemos en defender bien”.